Homo economicus: el blog's Fan Box

lunes, 24 de diciembre de 2007

La no tan tirante relación comercial Perú-Chile (parte II)

UNA PEQUEÑA RESPUESTA, PARA TERMINAR: NO ES SÓLO WONG.

No sabía cómo comenzar esta segunda parte, hasta que leí los comentarios que seguían al artículo de Silvio Rendón (quien comenta la primera parte de mi artículo).

"Leí el post de Ben y sus comentarios. Creo que los fundamentos económicos en su argumentación son incorrectos. El origen o nacionalidad del capital no importa en la determinación de los salarios, ni en la tasa de crecimiento del consumo" (Saki). Luego de ello, Saki me propone hacer un ejercicio mediante un modelo de Solow, resultado del cual obtendríamos resultados que no dejan muy bien parada a la primera parte de este artículo. En otro comentario se añade, "sólo que pensé que la variable que más nos interesaría sería el ingreso per cápita" (Carlos).

Primero debo aceptar que, con un octavo ciclo recientemente concluido, presento mis argumentos con las limitaciones que --muy probablemente-- deben tener. Presento un enfoque crítico a los tan confiados modelos . Para evitar que gente que no sabe de economía abandone el artículo a la mitad, presentaré sólo un par de reflexiones.

En primer lugar, ¿contrastado empíricamente, el modelo de Solow predice bien lo que sucede en la economía peruana? Habría que probarlo.

Asumamos que sí. Que las predicciones del modelo de Solow se ajustan exactamente a la nunca fácil de estimar realidad peruana. Si efectivamente aumenta el "ingreso per cápita", ¿fiesta?. ¿No estamos en una situación en la que el producto viene creciendo por años y el bienestar no se incrementa de manera significativa? ¿Disminuye la pobreza al ritmo que debería? ¿Qué tiene que ver las inversiones chilenas? Paciencia.

Me quedo entonces con un comentario de Carlos, "deberían dedicar toda esa energía (la de criticar) a preguntarse con rigurosidad qué estamos haciendo mal, o que están haciendo mejor ellos (los chilenos), antes que lamentarse y rasgarse las vestiduras".

Estamos de acuerdo en que las reformas son necesarias, unas reformas que -por ejemplo- mejoren la pésima distribución de ingresos en nuestro país: que se aseguren que las grandes empresas contribuyan; o que busquen dar solución a los desbalences regionales. Al respecto, debe decirse que se ha suscrito un acuerdo de complementación económica con Chile, que posee en temas de inversión -entre otros asuntos-- muchas semejanzas con el TLC suscrito con EEUU. Sí, increíblemente, con Estados Unidos de Norteamérica.

Sabemos que una verdadera reforma tributaria es indispensable para seguir en el camino al desarrollo. Sin embargo, en el "TLC" con Chile se incluyen definiciones tales que podrían considerarse a las medidas tributarias (para proteger el medio ambiente, por ejemplo) como expropiación indirecta. Es decir, una gran traba a los intereses nacionales. Reducir el margen de acción de un Estado en materia tributaria es gravísimo.

Pero claro, el modelo Solow no contempla la desigualdad de los ingresos ni mucho menos la existencia de tratados que dificultan las reformas que permitirían que el ingreso per cápita sea un indicador fiable del bienestar (DEMASIADO IMPORTANTE EN LA REALIDAD PERUANA). Como reflexiones finales debemos considerar dos asuntos: en primer lugar que el enfoque económico no debe ser solamente un modelo y ya, cada economía tiene sus particularidades; en segundo lugar, que es importante conocer todo el cuento: considerar los asuntos más sensibles, asuntos que no se discutieron de un acuerdo que fue suscrito entre gallos y medianoche, y que muchos desconocen. ¿Por qué?.

Así, niego tajantemente que mis artículos estén únicamente escritos con el sentimiento. Creo que se quieren confundir mis argumentos con los de aquellos antichilenos acérrimos, viejitos antiinversiones, resentidos por la Guerra del Pacífico, el papá de Ollanta Humala o lo que fuera. Y no. Uno puede perfectamente discrepar con esas opiniones, y presentar argumentos económicos perfectamente válidos, sin que pueda desvirtuárseles tildándoseles de "patrioteros" e "irracionales". Ahora me daré un descanso hasta el 2008. ¡Feliz Navidad! (a todos).

lunes, 17 de diciembre de 2007

La no tan tirante relación comercial Perú-Chile (parte I)

(ver el debate en los comments que siguen al presente post)

SOBRE POR QUÉ WONG YA NO PUEDE VESTIR DE CHALANES A SUS EMPLEADOS

Las guerras suelen tener un sustento económico. En 1879, el brillo de las cotizadas heces de aves guaneras y el salitre despertaron en el pueblo chileno una ambición que llevó a tres naciones —incluyendo la peruana, paradójicamente, en una terrible crisis fiscal— a una guerra que terminó en la expansión chilena.

Aunque probablemente muchos hayan olvidado —o lo que es peor, ignoren— las arteras actitudes chilenas en la Guerra del Pacífico; diversos hechos se han encargado de reavivar aquel conflicto. Los denigrantes videos propalados por la empresa chilena LAN en sus vuelos, los pésimos tratos que reciben los inmigrantes peruanos en Santiago o el afán por apropiarse de nuestros productos y platillos —si hay algo de lo que el peruano está orgulloso es de su comida, sacrilegio meterse con ella— son buenos ejemplos.

Revisemos ahora dos hechos recientes e importantes, en la relación —específicamente comercial— entre Perú y Chile.

Inca Kola es sin duda la bebida insignia del pueblo peruano —que no se resienta la chicha morada. En 1999, la Coca-Cola Company compró el 50% de las acciones; y hace unos meses, se informó al público que la esencia de la bebida de sabor nacional —quizá el slogan deba ahora reformularse— dejaría de producirce en Surquillo para comenzar a hacerlo en Chile.


En segundo lugar, ayer (17-12-2007) se hizo de público conocimiento que la corporación Wong (eso incluye a los supermercados Wong y a METRO) había sido adquirida por un grupo minorista chileno, Cencosud (Santa Isabel). De acuerdo con datos del grupo Wong, su participación en el mercado nacional es de un 60% y registra ingresos anuales por unos 1,000 millones de dólares. Así es, la empresa cuyo logo luce emblemáticamente los colores nacionales, la que viste a sus trabajadores de chalanes en Fiestas Patrias, orgullosísima de ser peruana… ya no lo es. En ambos casos, la razón del traspaso es la misma.


Mientras que el gerente de comunicaciones y asuntos públicos de Inca Kola, explicó que la decisión respondió a una política de optimización de recursos, con el fin de consolidar la marca (Terra); por su parte Efraín Wong, consideró que la operación multiplicará sus posibilidades de crecimiento en el mercado interno, pues "un mercado como el peruano (…) requiere de la suma de esfuerzos de grandes operadores"(Peru21).


Pero algo más une a ambos casos. Inca Kola representaba el éxito: junto con la bebida Irn Bru, popular en Escocia, son las dos únicas gaseosas que superaron en ventas a Coca Cola en sus países de origen (Terra). Los Wong fueron vistos, quizás, como el símbolo de la familia emprendedora, el modelo a seguir del empresario peruano. De bodeguita de la esquina a super corporación.


Ahora bien, centrándonos en el caso que motivó el presente artículo, en la administración de supermercados, existen tres grandes operadores[1]: el Grupo Wong, Supermercados peruanos (cuyo capital es 60% peruano) y los Hipermercados Tottus (del grupo chileno Falabella). En el 2005 el grupo Wong tenía una participación de 61% del mercado, y los otros dos grupos 28 y 11%, respectivamente.



Si actualizamos los datos y advertimos la rápida expansión de TOTTUS (supermercado que comenzó sus operaciones en el 2002 en Mega Plaza, abriendo una tienda en San Isidro en el 2003, en el 2004 en San Miguel y en el 2006 en San Juan de Miraflores); si consideramos que la empresa ha anunciado la apertura de 4 locales más; y si sumamos el hecho del traspaso del grupo Wong, ahora podemos decir que los supermercados están, ahora, mayoritariamente dominados por capital chileno.


Algunos ya argumentan que, como parte de esta transacción, Cencosud ha otorgado acciones al Grupo Wong y que es una gran noticia, pues significa mayor presencia de capitales peruanos en Chile. Sin embargo, el grupo Wong ha recibido una minucia, menos de 3%, en un contexto donde la inversión peruana no marca la diferencia. En cambio Cencosud obtiene el 100% de un grupo con participación de más del 60% en un mercado tan grande como el de los supermercados.


En el marco de un TLC con Chile, lo que más necesitamos no es lograr imperceptibles"avances" en Chile, sino consolidar las empresas de capital peruano (comenzando en nuestro propio país), para lograr cerrar las asimetrías. Sépase que la inversión peruana en Chile es de 20 millones de dólares, la chilena en Perú —no obstante— asciende a 4600 millones de dólares.


Lejos de las economías de escala y la obsesión por la optimización de recursos, debería incluirse en la lógica empresarial la valoración de lo nacional, además de la necesidad de consolidar la presencia de capitales peruanos, como parte importante de nuestro desarrollo, especialmente en el marco de un tratado que podría terminar en nuestra completa absorción—por lo menos comercial—por parte del vecino de sur.



[1] FAIRLIE, Alan. Relaciones económicas Perú-Chile: ¿integración o conflicto?

miércoles, 28 de noviembre de 2007

¿Tratado del Libre Contagio?

Los menesteres académicos me han mantenido ocupado todo este tiempo y prometen seguir haciéndolo por un buen tiempo. Sin embargo, no quiero dejar de publicar al menos algunas ideas sobre un tema que me preocupó sobremanera cuando lo leí en un trabajo de Alan Fairlie.[1]

En un informe de 276 páginas presentado por el Ministerio de Salud[2] en el año 2005, se analizan los posibles efectos sobre el acceso a medicamentos que ocasionaría la inminente firma del TLC.

El propio MINSA —es decir, no estamos hablando de ninguna agrupación anti-TLC, sino más bien de parte del Ejecutivo— concluye que sí existirán subidas en los precios de los medicamentos. Al cabo de 10 años, los medicamentos originales se habrán incrementado en 132%, los genéricos de marca en 37.5% y los genéricos DCI en 7.7%.

Este fuerte impacto en el acceso a las medicinas —que la gran mayoría de la población obtiene comprándolas privadamente y no mediante la seguridad social— también tendrá un efecto alarmante en la cobertura del MINSA y EsSalud. De acuerdo con un índice publicado en este estudio, las personas sin tratamiento de SIDA en el 2006 ascendían a 171. Para el período 2011-2017, esta cifra se habría incrementado a ente 1,650 y 5,588. En el caso de diabetes, los no tratados en el 2006 eran aproximadamente 6,600, pero para el período 2011-2017 esta cifra estaría entre el ambiguo aunque igualmente alto intervalo de 43 000-228 000. En el caso del cáncer, el costo del tratamiento se incrementaría en 5 años de US$341,098 a US$ 1,901,417.

¿Esto también —junto con los campesinos afectados en la Sierra, los temas de patentes biológicas, inversiones, medio ambiente, etc— podrá ser contrarrestado sin efectos en el bienestar por las grandes ganancias de los espárragos y alcachofas?

(Para ver un antiguo artículo sobre el TLC, nada parecido a éste, clica aquí).



[1] TLC Perú-EEUU: un balance crítico
[2] http://www.forosalud.org.pe/estudio_minsa_evaluacion_efectos_del_tlc_en_medicamentos.pdf

miércoles, 17 de octubre de 2007

De la mina a la mano

SOBRE LA INICIATIVA DE LA ENTREGA DIRECTA DEL CANON

Una de las grandes y —si se observa con detenimiento— crueles paradojas de los departamentos con importante incidencia de actividad minera, es que sus índices de desarrollo humano no son tan elevados como lo sugieren algunos. Y con algunos me refiero a quienes pintan a la inversión minera como la panacea no contaminante y ultra-absorbente de trabajo local que, hasta el momento, no es. La debilidad del Estado es una de las grandes causas de esta situación —aunque no la única— y precisamente este breve artículo está dedicado a discutirla.

Ante la imperiosa necesidad de dar solución a la paradoja antes mencionada, ha asomado recientemente, sin tomarme ya por sorpresa, el fantasma del populismo mediochentero. Los distritos con actividad minera tienen dinero. La población no recibe beneficios. Los ánimos están caldeados. El gobierno —cuya aprobación cae— dice que esto puede bloquear las tan importantes inversiones mineras. Señores periodistas, hemos decidido entregar directamente parte del canon minero.[1]

Ahora bien, una cosa es utilizar el canon para ampliar la cobertura del programa Juntos, mediante el cual se otorga un subsidio directo de 100 soles a las familias pobres extremas, bajo condición de que aseguren la educación y salud de sus hijos; pero otro asunto totalmente distinto es entregar el dinero, simulando el irrisorio supuesto de helicopter money (dinero siendo lanzado desde helicópteros) que muchas veces se usa en modelos económicos para simplificar situaciones al extremo. El ministro de Economía ha anunciado que habrá un empadronamiento y la entrega del dinero se hará a través del Banco de la Nación, organización que garantiza una entrega medianamente honrada —lo cual ya es bastante decir— pero que no considera en qué se gastará el dinero.

Mi modesta opinión es que entregar el dinero es una solución simplista que sólo busca calmar las tensiones internas que amenazan la inversión minera. La iniciativa no es necesariamente la mejor, pues lo más posible es que el dinero vaya directamente a consumo —incluso suntuario, donde no exista pobreza tan aplastante. En todo caso, el dinero podría ser utilizado por el Gobierno para implementar mejores programas de alfabetización o para extender y mejorar los servicios de salud y educación; es decir, para invertir en capital humano, que continuará ahí aún cuando se hayan ido el actual gobierno y las mineras.

Esta situación —al igual que la incompetencia del Gobierno para comprar patrulleros, ambulancias, pertrechos, etc— revela que el nuestro Estado está todavía en pañales. Delegar sus funciones y optar por soluciones simplistas y cortoplacistas sólo hará más largo y dificultoso el proceso de aprender a caminar.

[1] 35% de lo que reciben las municipalidades por este concepto.

sábado, 13 de octubre de 2007

Cuando la oferta y la demanda destruyen el gráfico

A PROPÓSITO DEL BLOG ACTION DAY

Si Adam Smith viviera y se enterara de que los osos polares están muriendo ahogados, reformularía sin lugar a dudas su teoría de la mano invisible[1], al menos de manera tal que no sea usada a diestra y siniestra para justificar el desbande total. La contundencia de la crisis climática es aplastante y lo más triste es que ha sido causada en gran medida por —sí, adivinaron— el Homo economicus.

Aun así, quizás sea una de esas verdades que nos negamos tozudamente a creer, complementada algunas veces por ese recurrente —y estúpido— comportamiento que nos hace pensar que minimizando los problemas, nos deshacemos de ellos, o al menos dejan de afectarnos. O aun peor, la egoísta certidumbre de saber que somos aves de paso en este mundo y que si nuestros padres nos dejaron un hoyo enorme en la capa de ozono, nosotros por qué no hemos de hacer con la tierra desmadre y medio.

El problema viene de las grandes empresas que contaminan[3], pero también de la inescrupulosidad con la que derrochamos recursos y energía los ciudadanos, como dicen algunos, de a pie. Y todos han buscado su beneficio. Eso es algo que, hasta hace un tiempo, los modelos económicos no lograban incluir. De hecho, ni siquiera fueron conscientes del problema por mucho tiempo.

Aceptado el problema, lo cierto es que tú que lees este blog —o en el extremamente improbable caso de que seas un importante gerente de una trasnacional: buenas noches señor— no cerrarás el caño mientras te cepillas los dientes ni apagarás las luces cuando abandones un cuarto —ni su minera dejará de envenenar los ríos de las comunidades aledañas. Así funcionan las personas —y me incluyo, porque soy una persona, aunque a veces lo pienso con insistencia— en este tipo de cosas: les parece bonito, necesario, hacen una pancarta. Fin del asunto.

¿Cómo se solucionan este tipo de problemas? Veamos las pensiones de seguro, por ejemplo. Todos saben que son necesarias, pero lo más probable es que si no nos obligaran a ahorrar parte de nuestros ingresos para percibirlos a manera de pensión en el futuro, éste dinero terminaría en un viaje al Caribe o en un televisor plasma, y terminaríamos comiendo galletas de soda de abuelos[2]. Sí pues, el Estado es necesario, una vez más. Si comprendemos que la solución al problema climático no vendrá solamente de parte de las personas conscientes, sino que será necesaria cierta coacción por parte del Estado, estaremos bien encaminados. Podría considerarse un desincentivo a la inversión, podrán decir algunos. Cierto. De hecho, ser un lugar donde se te permite hacer lo que te la gana con los recursos naturales es un gran incentivo a la inversión. Y una gran estupidez, también. ¿De qué nos servirá tanto dinero e inversiones si no podremos disfrutarlas propiamente?

Hay quienes dicen que el problema del calentamiento global —por ejemplo— es sólo una invención para articular a gente en torno a un ideal activista. Yo dudo que esto sea así. Pero si así fuera, eso no sería pretexto para continuar destruyendo el planeta en el que vivimos. Un poco de cuidado no nos haría mal, ¿verdad?


[1] La imagen de la mano invisible propuesta por Smith afirma que la búsqueda del bienestar particular por parte de los agentes, llevará al bien común. La superlativa simplicidad a la que ha sido reducido el argumento de Smith, sin embargo, ha sido una peligrosa arma de defensa pseudoliberal.
[2] Esto es, más o menos, lo que se llama un bien preferente.
[3] Las externalidades, situación por la cual un individuo afecta a otros sin considerar el costo social sino solamente el propio, son un asunto del que espero poder escribir en un futuro no tan lejano.

martes, 2 de octubre de 2007

'Homo economicus' es citado en Yahoo y Terra



Yahoo y Terra citaron a 'Homo economicus' en un artículo acerca de la polémica generada a raíz de la extradición del ex-presidente Alberto Fujimori.
En el 'blog' Homo Economicus se destaca que 'durante la gestión de Fujimori se pudo haber hecho mucho por nuestra seguridad, por nuestra economía. Pero también un grupo paramilitar con órdenes expresas irrumpió y asesinó a 15 personas a sangre fría, incluyendo a un niño de 8 años (en la matanza de los Barrios Altos)'. 'También durante esta gestión, estudiantes y profesores de la Universidad La Cantuta desaparecieron', añadió.
El artículo de las mencionadas páginas web -en el que también se citó a los blogs el Útero de Marita y Real Politik- ha sido reproducido por diversas agencias de noticias. Una palabra: ¡Wi! (no es una palabra de acuerdo con la Real Academia de la Lengua española).

sábado, 29 de septiembre de 2007

¿Bienvenida la PUCP?

LICENCIA PARA DAR RIENDA SUELTA AL PEQUEÑO RESPONDÓN QUE LLEVO DENTRO.

Algo está pasando en la Católica. Algo grave. Creo que, lentamente, está abandonando su esencia, para no quedarse atrás en la salvaje competencia entre universidades. Analicemos lo que ha venido haciendo los últimos meses...

Por un lado se ha eliminado el Ciclo Inicial, pero por otro se ha dado mayores facilidades para el ingreso de los estudiantes. Nuestra Universidad siempre se caracterizó por —a lo mucho— otorgar 50 puntos en el examen de admisión a los alumnos dentro del QUINTO superior de los colegios. Ahora, como en muchas otras universidades privadas, se ha implementado un programa de ingreso por TERCIO superior.

A partir de enero del próximo año, la Escuela de Lenguas Extranjeras (ELEPUC) habrá sido absorbida por el Instituto de Idiomas (INIPUC). Para aquellos que consideramos que una Escuela —con otros idiomas además del inglés— no es lo mismo que un instituto, esto no es más que otra prueba de que la Universidad es capaz de abandonar ciertos principios en su frenética competencia por ser más competitiva que el Británico o el ICPNA.

Asimismo, como sabemos, actualmente se está construyendo el edificio MacGregor, una construcción de 12 pisos que —a todas luces— rompe con el concepto de nuestra Universidad y nos recuerda a algunas otras. El asunto no es solamente visual, es además una violación al compromiso que hizo la universidad de no construir edificios con más de cinco pisos, pues alterarían el ecosistema que se ha creado en nuestro campus.

Pero lo que más llama la atención es que el Edificio MacGregor es más de lo mismo. No es una facultad de algo. Simplemente habrá oficinas y salones que tendrán usos múltiples. Allí irán transitoriamente los alumnos de ELEPUC cuando la facultad de arquitectura derrumbe las casetas para seguir expandiéndose, por ejemplo; y no me cabe la menor duda de que, ante el evidente incremento de los alumnos en EEGGLL, muchos de ellos tendrán clases allí. Varios de nosotros somos enviados al pabellón Z ó H cuando tenemos clases, construir otro edificio de uso múltiple sólo evidencia el simplismo que las autoridades emplean para solucionar los problemas: ¿quieren más salones? ¡Hagamos un edificio de 12 pisos lleno de salones! Sería bueno, no obstante, que sean las mismas facultades las que se mejoren y amplíen.

Por otro lado, se ha confirmado que la universidad ha comprado terrenos aledaños al CENTRUM, en Surco. Aparentemente la intención sería mudar algunas facultades para allá, para así poder atraer alumnado —de mayor escala de pensiones, claro está— que vive por esas zonas. Si bien obtener nuevas y mayores fuentes de financiamiento es necesario, creo que esto atenta directamente contra la noción de campus o ciudad universitaria: somos una de las pocas universidades que lo posee y no tiene a sus alumnos desperdigados por todos lados.

Finalmente, es imperativo mencionar que las autoridades llevan años haciendo caso omiso al pedido de los alumnos de Arte que exigen la construcción de su facultad (una de verdad y no de madera con techos de asbesto). Recientemente un trabajador cayó de uno de los techos. En el accidente, alumnos quedaron también lesionados. La universidad emitió un comunicado, limpiándose de toda culpa —echándosela, más bien, al trabajador— y afirmando que los niveles a los que se encuentran expuestos sus alumnos están por debajo de lo advertido por la Organización Mundial de la Salud. El tema podrá ser el asbesto o no, pero lo cierto es que la Universidad debe construirles una Facultad de verdad a los alumnos de Arte, siendo esta Facultad una gran ventaja que posee nuestra Universidad frente a otras. Sin mencionar que son probablemente sus alumnos —con sus altas escalas de pago y el costo por crédito mayor que en otras facultades— los que financian buena parte de los proyectos que la universidad realiza (en otras áreas, evidentemente).

Y esa es (parte de) la historia de cómo una Universidad, que ha ganado prestigio gracias a ciertos principios mantenidos, los está abandonado gradualmente debido —creo yo— a un voraz apetito económico. Olvidan las autoridades de esta Universidad, sin embargo, que el mayor valor agregado en la educación que provee nuestra Universidad es ser, precisamente, lo que van dejando de lado. Al paso que vamos, quizá en unos años nuestra Universidad quedará irreconocible, mimetizada con el otro grupo de Universidades enloquecidas por captar mercado. Comprenderemos entonces todo lo que perdimos, cosas que no podremos recuperar con dinero ni con un Empire State al lado de Biblioteca Central.

PD: Para leer algo similar acerca de la Universidad de Lima, lee La Chicha de Jora de Germán Terán.

domingo, 23 de septiembre de 2007

Ya no estás a mi lado, pero ha crecido el PBI

Usualmente no escribiría de un tema como la extradición de Fujimori —aun cuando acepto su extrema relevancia nacional e incluso internacional— en este blog, que es económico. Ciertamente, nuestro país incurrirá en gastos, quizá habrá protestas que podrían causar problemas a actividades nacionales, pero hay cosas más importantes de las cuales ocuparse en este tema.

Ayer por la tarde, mientras seguía por televisión aquella transmisión circense de la llegada de Fujimori, escuché una declaración que —aunque probablemente compartida por muchos— me sorprendió sobremanera. Un reportero, haciendo tiempo mientras llegaba el helicóptero, le preguntó a una señora qué sentía ante la llegada del ex-mandatario. Yo estoy feliz, señor, el chino ha hecho bastante acá en (nombre del barrio), no sé que otras cosas habrá hecho, pero acá ha hecho bastante y por eso se le quiere, por eso estamos felices de que haya regresado. Quizás alguien debería explicarle a la señora que Fujimori no "ha regresado", sino que prácticamente lo hemos traído de las orejas, a responder ante muy serias acusaciones.

Pero lo más grave es aquella actitud de no-sé-qué-les-habrá-hecho-pero-a-mí-me-dio-mi-casa. Esa actitud no hace más que demostrar lo lejos que estamos de ser una verdadera Nación. Por ratos me da la impresión de que somos sólo un grupo de gente, a la que le tocó vivir dentro de un mismo perímetro, gente que sólo jala agua para su molino y ya. Por ratos me entra el optimismo, y luego se va, y luego regresa... Claro, están los jotitas, Machu Picchu, Juan Diego Flórez, el pisco. ¿Eso es ser un país? En fin...

La gente se olvida de lo que hizo Fujimori, la economía sana, la derrota al terrorismo, dicen algunos fujimoristas. No. Yo no me he olvidado. Y eso que tenía cinco años. Sé que García nos dejó en el caos total. Sé que la inflación era aplastante —también sé que Fujimori mintió en el debate, diciendo que no aplicaría un shock. Sé que las trasnochadas ideas de algunos habían convertido las calles en ríos de sangre, que la penumbra era cosa habitual, y que la inseguridad y el miedo parecían haber llegado para quedarse. Estos problemas, en efecto, fueron derrotados; y el mérito que tuvo Fujimori es muy relativo. No digan que fue FUJIMORI quien derrotó al terrorismo, o FUJIMORI quien controló la inflación. Eso pasó durante la gestión de Fujimori, que no es lo mismo; pero en todo caso se le agradece haber nombrado a las personas idóneas.

Pero —también durante su gestión— hubo numerosos casos de corrupción, de violación a los derechos humanos. En efecto, durante la gestión de Fujimori se pudo haber hecho mucho por nuestra seguridad, por nuestra economía. Indudable. Pero también durante su gestión, un grupo paramilitar —con órdenes expresas— irrumpió en una pollada en Barrios Altos, y asesinó a 15 personas a sangre fría, incluyendo a un niño de 8 años. También durante esta gestión, estudiantes y profesores de la Universidad La Cantuta "desaparecieron". Restos de otros "desaparecidos" fueron incinerados, y sus cenizas esparcidas por el Pentagonito. Por otros lados menos considerados del país, mujeres eran violadas por militares, o grupos enteros de campesinos eran asesinados por algunos miembros de las fuerzas armadas. Regresando a Lima, en una salita, fajos de billetes eran entregados a diversas personalidades por favores, mientras la carga de la pobreza se hacía cada vez más pesada sobre los hombros de muchos peruanos. ¿A cuántos niños podría haberse alimentado adecuadamente con ese dinero? ¿Cuántas vidas podían haberse salvado, si se hubiera invertido en salud?

Queda claro que para ser un verdadero país, debemos comenzar a pensar como uno, a sentir —en la medida de lo posible, claro está— el drama que vivieron y viven tantas personas, como si fuera el nuestro. Ningún crecimiento económico, tan desigual como suele ser en nuestro país, justifica la barbarie desatada en el gobierno de Kenya Fujimori. ¿O a ti te consolaría el haber perdido a un familiar en manos de asesinos sólo porque la inflación está controlada, y el PBI está creciendo? No, ¿verdad?. Eso es ser un país. Hay ciertos vacíos que sólo pueden llenarse (y parcialmente) con la justicia, y no con cifras en azul, aunque algunos (o quizá muchos) no quieran verlo de ese modo.

miércoles, 19 de septiembre de 2007

Es como una manzana

A PROPÓSITO DEL CASO MAJAZ, PIURA

Imaginemos a Majaz —o para tales fines a cualquier región del país— como una manzana. Sí. Una gran y brillante manzana roja. Pues bien, resulta que viene alguien —es decir, la minería— que desea llevarse la cáscara (y sólo la cáscara) a cambio de dejarnos lo suficiente para comprar una confortable canasta y poner nuestra pelada manzana en ella.

Desgraciadamente, lo sé, esa no ha sido nuestra historia. Para las empresas mineras, la manera más fácil de llevarse la cáscara ha sido darle de mordidas torpes a la manzana, haciendo desmadre y medio, hasta dejar un lánguido tronco y luego, toma tus tres monedas. Además, el gran problema es que lo que en una metáfora —quizá en extremo simplista, ustedes dirán— es mera pulpa, en la vida real es vidas de personas, de aquellas que —sí, una vez más— menos recursos tienen, que menos presencia del Estado sienten. Ese desorden causado es, en realidad, agricultores viendo su río contaminado con cobre, incapacitados de seguir cultivando o criar animales; es niños cuya ingesta de plomo excede grandemente lo aceptado por la OMS, causándoles severos problemas.
Por otro lado, la verdad es que la canasta se nos hace importante y hasta urgente. ¿No hay alguna solución? ¿No será lo más razonable exigirle a la minera que pele —con la delicadeza requerida— nuestra manzana, aunque ello le cueste más? Es el segundo más grande yacimiento cuprífero en Sudamérica; queda claro que si el Estado le impone regulación, la minera mostrará sorpresa pero no falta de interés. Sin embargo es medular una regulación de verdad: aquí no hay uy, contaminé tu río, toma tu plata; ni uy, los precios del cobre se fueron al piso, dejo todo como está y me voy.

Finalmente, como autocrítica, debo aceptar que tras mi análisis subyacen dos endebles supuestos. El primero es que el Estado —no sólo en estos años, sino también por lo menos en los próximos 25 , lo cual dados los antecedentes políticos del Perú resulta de por sí inquietante y hasta improbable— tendrá una buena capacidad para regular la actividad minera y proteger a la población aledaña de los efectos nocivos de ella y que la minera cumplirá con su promesa de no contaminar. Resulta evidente que no pueden destruirse recursos, ni mucho menos la vida de quienes dependen de ellos en nombre de la eficiencia y el crecimiento económicos (nótese que crecimiento no es lo mismo que desarrollo, como confusamente muchos periodistas e instituciones dicen los últimos días). Un segundo supuesto es más que todo una pregunta: si, de hecho, la minería trae consigo prosperidad —a través del mecanismo que fuera— el Estado, en su rol de procurar el bienestar común, ¿debe decir qué es lo que más le conviene a un poblado?

Personalmente no creo que la minería y la agricultura sean excluyentes. Más bien una minería responsable podría hacer mucho por esos poblados tan alejados —en todos los sentidos de la palabra. En todo caso, el Gobierno tiene la última palabra, claro, pero debe recordar poner las reglas claras y muy estrictas a las mineras, a la par que calma los ánimos allí donde —con justísima razón— los pobladores desconfían y temen por su futuro. Esto último, por supuesto, es sólo mi opinión y, por lo tanto, es completamente debatible.

sábado, 15 de septiembre de 2007

Línea de pobreza

ALGUNOS CONCEPTOS PREVIOS ÚTILES PARA SIGUIENTES ARTÍCULOS

Osaré escribir sobre pobreza. Aun cuando no sé qué es tener que lavarme la cara en una batea de agua previamente usada. Aun cuando no sé qué es tener que caminar largas distancias a través de arenales, con un niño en brazos, para que lo atiendan en la posta médica más cercana —donde cercana es claramente un decir.

Resulta común escuchar acerca de los pobres del Perú. El método regularmente usado que está detrás de la mayoría de esas afirmaciones es el de la línea de pobreza. Básicamente, éste consiste en la estimación del valor de una canasta mínima de subsistencia, la cual varía de acuerdo a la región de análisis —la composición de la canasta, que incluye otras cosas además de alimentos, varía a lo largo de la Costa, Sierra y Selva. El nivel de esta canasta para Lima Metropolitana está alrededor de S/. 110 por integrante de la familia; mientras que en la Sierra Rural dicho valor es aproximadamente S/.73 (INEI). Estos niveles delimitan la línea de pobreza extrema: aquellas familias cuyos ingresos no alcancen para cubrir estos gastos esenciales son consideradas pobres extremas. En algunos casos casi doblando estos niveles obtenemos la línea de pobreza total; es decir, aquellos que se encuentran por encima de ella —S/.220 para Lima y S/.100 para la Sierra Rural, por ejemplo— pueden ser considerados como no pobres. Entre ambas líneas se encuentran, evidentemente, los pobres no-extremos.

Como vemos, la concepción de un pobre varía de acuerdo a la región. En la Sierra Rural, bastaría con tener un poco más de cien soles por integrante de la familia para ser considerado no pobre; en Lima, sin embargo, con poco más de cien soles per cápita estamos bordeando la línea de la pobreza extrema. Debido a la marcada centralización que padecemos, es precisamente en aquellos lugares más alejados en los que —a pesar de requerir un menor ingreso mínimo al limeño— la pobreza alcanza niveles estratosféricos. En Huancavelica, por ejemplo, el nivel de pobreza es de 80% de la población, donde una gran parte son además pobres extremos.

Pero, ¿basta el ingreso para "dejar de ser pobres"? ¿O la pobreza es, de hecho, un concepto mucho más amplio y complejo? En próximos artículos me dedicaré a analizar este fenómeno cuya carga lleva, aproximadamente, la mitad de los habitantes de nuestro país.

martes, 4 de septiembre de 2007

Aventuras de un Homo economicus en Vermont

EL ARTÍCULO HA SIDO RECORTADO PARA QUE NO SE ABURRAN (TANTO). -El autor.

Mientras esperaba el bus —bajo cero, inmóvil, apretando fuertemente los dientes— no podía evitar preguntarme qué rayos hacía en Vermont (VT). Era consciente de que había tomado tres aviones desde Perú, y que estaba trabajando; pero me preguntaba si realmente valía la pena todo eso. La respuesta a mi pregunta vino después de ver a mi compañero de cuarto trazar muchos palitos en un papel al lado de su cama —como en las cárceles. Aprendí, claro, que hay personas que son parte casi irrenunciable de nuestra vida, personas y cosas que no tienen valoración económica alguna. Si sólo hubiera obtenido dinero en ese viaje, ahora me lo lamentaría. Pero no. Obtuve mucho más. Aprendí a convivir, a ganar y administrar mi propio dinero, a hacer arroz en olla regular; pero —por sobre todo— aprendí a ubicar los pequeños Homo economicus en cada persona/agente.

Promovemos el intercambio cultural. ¿Y tu recibo de mil dólares?
En efecto, todo comienza en las agencias. Muchas de ellas se promocionan como compañías que promueven el intercambio cultural y permiten a los estudiantes desarrollar sus distintas habilidades. ¿Cuánto se embolsican por la gracia? Más de mil dólares por persona. Desde 1999, la agencia USE ha enviado a más de 7000 estudiantes, lo cual quiere decir que han recaudado —a grosso modo— 7 millones de dólares. Los gastos que esta empresa realiza no son tan grandes: empleados del local, ferias de trabajo, etc. De hecho, si algo saliera mal con el empleador en EEUU, el participante mismo es quien debe correr con los gastos de nuevos pasajes, alimentación, hospedaje, etc. Por otro lado, USE posee una cláusula en su contrato que obliga al participante a comprar su pasaje en la agencia de viajes, AC TOURS; deferencia por la que —asumo— percibe una comisión.

Welcome to Sugarbush…
Sí, fui un housekeeper —el que limpia las habitaciones, tiende camas, limpia baños, etc— y fue un buen trabajo porque recibía propinas esporádicas y al menos no trabaja a la intemperie. En términos más elegantes, podríamos decir que la valoración que le daba a mi temperatura corporal era mayor que aquella perteneciente a mi recato por limpiar el desmadre ajeno y malograrme la manos con todo tipo de productos. Me pagaban $8.50 la hora, lo cual no estaba mal. Pero en algo debía estarse beneficiando la empresa. Afrontémoslo: ¿por qué habrían de contratar a una bola de latinos? Conversando con unas housekeeper americanas, me contaron que les pagaban $9.50 la hora. Ajá. Eso quiere decir que por cada hora trabajada por un latino y no por un gringo se ahorraban un dólar. Si se trabaja 8 horas al día, 5 días a la semana, eso nos da un total de 160 dólares ahorrados al mes por cada uno de los trabajadores latinos. Siendo alrededor de 30 trabajadores, Sugarbush se ahorró 4800 dólares en sueldos cada mes (mucho más de $14,000 por la temporada completa) A decir verdad, en semanas de gran actividad se ahorraron mucho más. Por cada hora extra se debe pagar el 150% del salario; es decir, $12.75 a los latinos y $14.25 a los americanos. ¿Les significamos algún gasto a la empresa Sugarbush? No. Nosotros pagamos nuestros trámites consulares, nuestra comida, nuestros pasajes y los “beneficios” que nos otorgaron no fueron nada del otro mundo.

Money, money, money
Desde un compañero obsesionado por hacer horas extra, hasta gringas entrando antes a los cuartos para robarse las propinas, pasando por irrisorios cálculos con mi amigo para economizar en el supermercado, fue mucho lo que tuve que ver para convencerme de que el Homo economicus está más vigente que nunca. Los agentes sí maximizan su utilidad. Al lado de muchos, incluso, el Homo economicus es un chancay de a veinte, una caricatura.

En suma, simbiosis perfecta: una agencia que percibe millonarias —literalmente— ganancias, una empresa estadounidense que obtiene mano de obra barata sin mayores esfuerzos y un grupo de latinos felizmente explotados, felices ellos con sus lap-tops y cámaras digitales nuevas.

Sí, aprendí mucho en ese viaje. Aprendí que el Windex se puede (no sé si se deba) usar en otras superficies aparte de los vidrios y que la vida no es justa. Pero sobre todo lo del Windex.

viernes, 31 de agosto de 2007

Ni tan de oro

A menudo se hace referencia a la popular frase de Ricardo Palma, el Perú es un mendigo sentado en un banco de oro, como buscando hacernos advertir que somos un país que goza de una gran diversidad de recursos naturales, y que seremos prósperos el día que sepamos sacar provecho de ellos. Efectivamente, poseemos un sinfín de especies animales y vegetales, así como microclimas fascinantes; pero por otro lado, las tierras cultivables y los pastos comunales son de baja calidad. En gran medida, la agricultura se ha desarrollado a pesar de —y no gracias a— la calidad de la tierra cultivable. Así que tan de oro no es el banco. Por otro lado, se creyó largamente que el campesino era ignorante, bruto y obstinado. Una cantidad mayor de realidad y sofisticación en el análisis ha terminado por asignarle dichos calificativos, más bien, a los que antes se atrevían a señalar a los campesinos con altivez.

Más de una vez hemos escuchado que lo más lógico es la especialización: dedícate a algo, perfecciona tus habilidades en esa actividad, hazte competitivo y obtendrás grandes beneficios. Facilísmo, ¿no? Es el discurso tradicional de los que pretenden dar lecciones de comercio. En la sierra peruana, no obstante, ello no sucede. Más bien, exageran en la diversificación: no sólo realizan distintas actividades —agricultura, ganadería, artesanías— sino que dentro de esas mismas actividades también diversifican. En la agricultura, por ejemplo, no sólo siembran papas, sino que poseen pequeñas parcelas de diversos cultivos, en diferentes pisos ecológicos. ¿Qué les pasa? ¡Lo dicho, brutos, brutísimos! Ciertamente no.

Lo que sucede es que la agricultura es una actividad muy riesgosa. Dado que no existe un mercado de seguros y como no están dispuestos a poner en juego su ingreso —que ya de por sí es bajo— los campesinos diversifican. Así, la probabilidad de que una helada, una plaga o cualquier otro evento desfavorable afecte a TODAS sus actividades se minimiza. De hecho, la especialización en un solo producto —a menos que existiera un respaldo— representa una pésima elección. Supongamos que un campesino se dedica a cultivar únicamente yuca. Como no es inusual en la sierra, una helada arrasa con los cultivos. El campesino queda literalmente en medio de la nada. Diversificando, en cambio, perderá los cultivos de yuca, pero podrá salir adelante con los ingresos que perciba por la venta de sus otros cultivos, productos pecuarios y artesanías.

Así, queda claro que el campesino no es bruto; como antiguamente solían pensar los que creyeron haber encontrado la erudición en un libro de texto. El campesino es —más bien— racional de acuerdo a su realidad. ¿Hay que cambiar al campesino para adecuarlo a la teoría? Definitivamente no. Recordemos que la teoría está para servir a la persona, y no viceversa.

La comprensión de la economía campesina representa un reto que espero ir compartiendo con ustedes gradualmente en próximos artículos.

viernes, 24 de agosto de 2007

Bisturí(e)s y pobreza

Contrario a lo que el nombre de este artículo parece indicar, las líneas que vienen a continuación no tratan la problemática de la salud en el Perú. Ni mucho menos. De hecho, parten de una conversación que, luego del almuerzo, sostuve con mi hermano —conversación es quizá una exageración: mi hermano posee una particular y atropellada manera de hablar que le permite explayarse en monólogos en los que brinda su acalorada opinión, salirse a fumar un cigarro y regresar para continuar hablando solo, aunque contigo enfrente.

No has trabajado en nada aún, mira a mi amigo que también estudia economía (en otra universidad) está más atrasado que tú y ya ha trabajado como en cuatro empresas, dice él. Ése es el problema, yo no quiero trabajar en el sector privado (no a largo plazo, al menos), respondí. Ah, es eso: quieres ser…. ¡pobre!, dice él. Yo atino: Y, bueno…

Mi hermano estudia medicina; yo, economía. Él quiere especializarse en cirugía plástica estética, aunque quiere saber reconstructiva. Discrepo con él en muchísimas cosas, quizá hasta en las elementales. Pero igual se le quiere.

Los economistas —otórgueseme la licencia de incluirme como uno— somos como una suerte de doctores. Sí. Diagnosticamos, buscamos curas y tratamos de sanar las enfermas economías. Eso pienso yo. Honestamente, no creo que la medicina se hayan originado con Pedro Picapiedra diciéndole a Vilma: oye, ponte más trasero. De hecho, resulta obvio que los médicos nacieron para curar. Así como la economía nació para explicar la distribución y generación de riqueza, y los problemas que de ellas se desprendían. No critico a los economistas que trabajan en empresas, son necesarios porque desempeñan un tipo de rol distinto al de cualquier otro empleado. Unos Mega-administradores, es lo que se me viene a la mente. En mi opinión, no obstante, se acercan tanto a la administración de negocios que pierden la esencia de la economía como ciencia social; aunque no tanto como un médico que, quizás vanalizado, decide ganarse la vida arreglando los descontentos de otros con su apariencia. Los de aquellos que puedan pagarlo, claro está. Así, el cirujano y el economista de la trasnacional, en sus carros último modelo, con la música altísima, se detienen en un semáforo, uno al lado del otro. Sin dejar de menear sus cabezas al ritmo de la música, las vuelven para ver quién está a su costado, y se ven reflejados en el sujeto contiguo. El semáforo cambia a verde.

Actualmente —mañana, quién sabe— creo que si estudio economía es para ayudar a cambiar tanto como sea posible la realidad de la gran mayoría en este país: aquellos que, claro, no solemos ver cuando viajamos a la universidad escuchando música en nuestro mp3. Pero la mitad de los peruanos es pobre, y esa realidad no desaparecerá así le subamos el volumen a la canción. ¿Cambiar algo, tú? ¿Qué vas a cambiar? Todo va a seguir igual, malgastarás tu tiempo y encima serás pobre. Quizás. Pero qué respondería un cirujano cuyo paciente muere después de dos días de la intervención. ¿No sientes que perdiste tu tiempo operándolo? Al final se murió…

Antes de llegar al cursi punto del amelcochamiento —si es que ya no llegué a él, líneas atrás— termino este artículo con la reflexión presente a lo largo de él. El economista que se interesa por el problema de la pobreza, es como el médico que —en su afán por investigar— tiene contacto reiterado con afectados por enfermedades infecciosas y sin vacunas: sabe que puede terminar contagiándose. Parece que la pobreza podría ser endémica. No sé qué pasará con la volátil veleta de mi vocación en un par de años; sólo sé que —a estas alturas de mi vida— no quiero ser un cirujano plástico de la economía. Y eso no me hace ni más ni menos, ¿o sí?.

TRAS CONSULTAR LA PÁGINA WEB DE LA REAL ACADEMIA DE LA LENGUA ESPAÑOLA, ENTIENDO QUE AMBOS PLURALES DEL VOCABLO BISTURÍ (BISTURÍS y BISTURÍES) SON CORRECTOS. COMO DIJE ANTES, SIEMPRE SE APRENDE ALGO.

miércoles, 22 de agosto de 2007

A propósito del primer mes

Días después de la creación de este blog, un estudiante de economía —de otra universidad— me preguntó por qué lo había llamado Homo economicus. Si eso es precisamente lo que se debe evitar, dijo. Iluso. Ciertamente la idea del agente económico ultra-racional que sólo piensa en maximizar el beneficio propio —aunque es discutible— no es precisamente lo ideal. Nadie dijo eso. Pero, en su intento por explicar la realidad, la economía tiene que lidiar con un comportamiento de los agentes que, si bien no son tan egoístas como el plasmado en el Homo economicus, están más cerca de él que del atruismo.

Hoy 22 de agosto, este blog cumple exactamente un mes de creación. Aunque me tomó un par de días comenzar a publicitarlo, y muchos más ir organizándolo y añadiéndole cosas, hoy veo el producto y me siento satisfecho. No por las 1148 visitas, sino por los comentarios recibidos, los cuales han sido en dos sentidos. Unos agradecidos por la simplicidad —en la medida de lo posible—con la que he abordado ciertos temas; otros, fastidiados precisamente por esa simplicidad. Algunos colegas han manifestado que sintieron que muchos artículos se detenían justo cuando comenzaban a ponerse buenos, que faltó quizá profundización y justificación teórica. Pero ese no es el objetivo de este blog. Economía simple y entendible. Ciertamente modelos y teorías —ortodoxas, en su mayoría— subyacen a mis artículos, pero no puedo ponerlos (todavía) de manifiesto con modelos, ecuaciones y gráficos. El reto consiste, por ahora, en simplificar al máximo los postulados y plasmarlos en un texto entretenido, comprensible y matematizado al mínimo; textos capaces de generar discusión e interés. Espero estar lográndolo. El camino es largo y escarpado: afrontémoslo, la gente no (siempre) disfruta de leer economía. Si los términos son complejos o el artículo muy largo, se aburren y buscan videos en YouTube, o cuelgan fotos en el hi5. Por eso la brevedad y simplicidad. Dejo trabajos más elaborados, para discusiones más cerradas, dentro de esta cofradía repleta de jerga y sistemas de ecuaciones que representamos los interesados en las ciencias económicas.

Gracias por pasar periódicamente por aquí, espero que el inicio de clases no detenga la producción de artículos.

viernes, 17 de agosto de 2007

¿Y dónde quedó el ceteris paribus?


A PROPÓSITO DEL TERREMOTO EN ICA, PERÚ

El primer artículo de este blog, Viendo más allá de lo evidente (22/07/2007), terminaba con una importante crítica a uno de los supuestos que subyace a las más mencionadas predicciones económicas:

“Las predicciones de crecimiento en los próximos años son ceteris paribus. O sea asumimos (…) que no habrá crisis internacionales de importancia, que un perrito en Filadelfia no cruzará la pista y muchas otras cosas…”

Para dichos augurios, asumimos —además de condiciones de mercado establemente favorables— que no habría friajes azotando la Sierra sur de nuestro país, ni Fenómeno del Niño, ni sequías, ni epidemias… ni terremotos. No obstante, el supuesto de ceteris paribus no constituye un error. Las catástrofes naturales como la que acabamos de sufrir son de naturaleza impredecible: no había forma de incluir un terremoto en las predicciones, no existe razón para hacerlo. Mi crítica a este supuesto apunta a cómo se asevera —que creceremos a 8%, por ejemplo— generando expectativas en la población, sin hacerle caer en la cuenta de que las predicciones no son más que eso: aproximaciones de lo que pasará si no hay eventos desfavorables que lo impidan.

Aunque aquella denominación puede da lugar a discusiones, cabe mencionar que el departamento de Ica era considerado como uno de los pocos bajo situación de relativo pleno empleo. Ello sea —quizás— por el auge agroexportador al que ha aportado este departamento costeño. Con las pérdidas materiales y humanas que lamentablemente ha sufrido este departamento, su estructura —y por tanto, capacidad— productiva ha quedado también sepultada bajo los escombros. Además, el terremoto en el sur de nuestro país implica no solamente un crecimiento a ritmo menor, sino también mayores gastos en los que se incurrirán para superar este revés. Ya casi nada queda de las ciudades afectadas, y lo que queda debe ser demolido. Todo se debe volver a construir. Afortunadamente, el gobierno goza de una bonanza que le permitirá invertir con celeridad y eficiencia en donde sea necesario. Al menos eso esperamos muchos.

Deseo terminar este artículo recordando que, en su historia, el Perú ha demostrado que puede reponerse a condiciones que violan adversamente el supuesto de ceteris paribus. Estoy convencido de que esta vez no será la excepción.


Hoy fui a METRO a comprar unos víveres —pueden donarlos afuera de este supermercado. Da gusto ver cómo, a pesar de que el Perú es un país de grandes y marcadas diferencias, somos capaces de unirnos en situaciones adversas y ayudarnos los unos a los otros.

jueves, 16 de agosto de 2007

Dolarizados

En el presente artículo, me tomaré la licencia de utilizar la palabra devaluación —y no depreciación, a pesar de que nuestro régimen de tipo de cambio es flexible— para referirme a una subida en el tipo de cambio.

Desde que tengo uso de razón, resulta casi natural ver cómo se mezclan aquellos billetes monocromáticos del norte con nuestros variopintos papeles moneda. Los dólares se han vuelto parte relativamente habitual de nuestras transacciones. Pero la prolongada y persistente existencia de un fenómeno no lo convierte en correcto o aceptable. De hecho, el alto grado de dolarización (financiera) es una situación adversa que es necesario revertir.

¿Son las subidas en el tipo de cambio buenas o malas?
Depende del país. Una devaluación puede actuar sobre el bienestar económico nacional por diversos canales. En el ámbito del comercio exterior tenemos dos efectos. Por un lado, un mayor tipo de cambio eleva nuestra competitividad en las exportaciones. Si, por ejemplo, el tipo de cambio sube de 3 a 3.5 soles por dólar, nuestros polos de 30 soles pasan de costar 10 dólares a costar 8.57 dólares en los mercados internacionales: se abaratan, llaman más la atención. Por otro lado, sin embargo, hay un componente inevitablemente importado en las canastas de los consumidores peruanos. El precio de dichos productos importados en dólares se debe multiplicar ahora por un mayor tipo de cambio. Así, las barras de chocolate Snickers que cuestan un dólar, pasan de costar 3 soles a 3.50 soles. Ninguna empresa hizo nada. Nadie percibió —al menos nominalmente— mayores ni menores ingresos. Simplemente el tipo de cambio subió.

Si consideramos que el peruano promedio no suele abastecerse de muchos productos de procedencia estadounidense, podríamos llegar a la conclusión —errónea— de que las devaluaciones son buenas porque nos hacen más competitivos en el mercado externo. ¿Por qué existe, entonces, alivio al observar un tipo de cambio bajo?

La respuesta está en que sólo hemos echado un vistazo al ámbito comercial. Por el lado financiero, existe en nuestro país lo que se denomina efecto hoja de balance. Éste consiste, básicamente, en el descalce entre los ingresos de los agentes económicos nacionales —que es en soles— y sus obligaciones de pago —muchas de ellas en dólares. Es decir, la gente mantiene deudas en dólares, pero percibe sueldos en soles (igualmente el Estado recauda impuestos en soles, pero posee una poderosa deuda internacional en moneda extranjera). Así, si el tipo de cambio se eleva, también lo hacen las obligaciones en moneda extranjera: cada 100 dólares de deuda, son ahora 350 soles, cuando antes eran solamente 300. Para una persona que gana en soles —como la mayoría de peruanos— un simple movimiento en el tipo de cambio modifica la proporción de su deuda con respecto a sus ingresos. En materias financieras, por tanto, las devaluaciones son recesivas en nuestro país. Y éste es el efecto que prima, pues —aunque se ha reducido de 67% en el 2001 a 55% en el 2004— el grado de dolarización financiera continúa siendo grande.

Finalmente, es preciso repetir un elemento que emerge constantemente al final de mis artículos: ninguno de los fenómenos que afecta a las folclóricas economías de este hemisferio es casualidad. Si la gente recurre al dólar es porque las (hiper)inflaciones la han hecho desconfiar de la moneda nacional. Éste es el uso de la moneda extranjera como depósito de valor. También existe el uso como medio de cambio —para realizar transacciones con él— pero ello ocurre más que todo con mercancías grandes: nadie va a comprar un alfajor a la bodega con un billete de un dólar. En otro artículo podré comentar las medidas de desdolarización emprendidas en nuestro país.

miércoles, 15 de agosto de 2007

1 COMPUTADORA POR NIÑO

Ésta es la computadora que ha revolucionado las perspectivas de la educación con tecnología. Aunque su precio inicial estimado fue de 100 dólares, $175 parece ser el final. A pesar de ciertas deficiencias, este dispositivo desarrollado por la MIT promete ser una alternativa que les permita dar a los estudiantes de países en desarrollo un salto tremendo.

Grandes disminuciones en el costo de producción han permitido poner a disposición de los estudiantes esta lap top que —para el aprendizaje— posee muchas ventajas sobre las demás. En primer lugar, se encuentra su precio. Es así que ha nacido un programa llamado One Laptop Per Child (OLPC) —una computadora por niño— del cual forma parte, al menos eso dice la página web http://www.olpc.org/, nuestro país. Algo que vale la pena resaltar es que esta computadora no estará a la venta en el mercado, sino que se entregará, como libros, ante iniciativas gubernamentales. Un segundo beneficio es que posee una manivela (la de color amarillo) que permite obtener energía de manera mecánica. Ello representa una ventaja, especialmente para la educación que se realiza en zonas remotas del país. En tercer lugar, es posible una conexión entre computadoras. Además el diseño de la pantalla permite que se pueda leer, a manera de libro, a la luz del sol, a colores o a blanco y negro —si se quiere ahorrar energía— y es a prueba de agua, permitiendo al niño libertad para explorar, jugar y aprender.

Cuidado sin embargo, con algunos aspectos del programa OLPC para los cuales –considero— el Perú no está preparado. Aceptados los beneficios de poseer una lap top para una buena educación, el programa plantea que al niño, de hecho, se le permita llevarse la computadora a casa, para que allí profundice en su aprendizaje. Dado que no existirá un mercado de estas computadoras porque su precio constituiría una amenaza al mercado formal, los ladrones asecharían a los niños con la intención de crear un mercado clandestino. Seamos realistas. Además, este programa está pensado para las zonas de menor desarrollo en nuestros países; es decir, aquellas donde encontramos mayor pobreza (extrema). ¿Resistirán los hogares la tentación de vender una computadora de $175 cuando el hambre los estruja fuertemente?

Más importante aun, los problemas de la educación en nuestro país no se solucionarán solamente con adquisiciones de computadores. Los problemas son históricos, arrastrados desde hace mucho tiempo. Según la prueba PISA (ver gráfico) el Perú se encuentra en el último —ya no penúltimo— lugar en educación en América Latina. La capacitación de maestros y la inversión perenne en infraestructura son puntos urgentes en la agenda, especialmente en aquellas zonas más alejadas de la capital. Considero, no obstante, que la inversión en el programa OLPC representa una buena oportunidad como complemento de una reforma mucho más profunda del sector educación. La inversión en capital humano es lo único que nos podrá ofrecer mayores oportunidades no sólo para el crecimiento sino también para la superación de la desigualdad. La educación, señores, cierra muchas brechas. Otorga activos sociales.

martes, 31 de julio de 2007

Coca con cola

Estudios de la Universidad de Harvard han advertido el valor nutricional de la hoja de coca, afirmando que ésta “posee más calcio que la leche, tanto fósforo como el pescado y más hierro que la espinaca” (GIACOSA, Guillermo). Asimismo, se sabe que el cultivo de esta hoja da más cosechas al año y requiere menos agua que muchos de los cultivos que actualmente representan parte importante de nuestra dieta y aportan un menor valor nutritivo. Es importante considerar, por tanto, que la hoja de coca es —en términos de eficiencia— superior a los cultivos que actualmente se consideran rentables, pues reporta menores costos de producción y provee mayores beneficios nutritivos.

Por otro lado, es cierto que muchos cocaleros cultivan esta hoja por tradición, pero ella se iría al tacho si no hubiera comprador alguno. Evidentemente, los cocaleros son cocaleros también porque existe gente cuyos negocios involucran la compra de coca, gente que la demanda. Según las Naciones Unidas, producimos 70 mil toneladas de hoja de coca, de las cuales sólo 9 mil toneladas se utilizan para fines energizantes, medicinales, industriales, religiosos e industriales. El excedente va indudablemente al narcotráfico.

Si bien la hoja de coca posee un gran potencial en materia de nutrición, resulta claro que la satanización sobre este cultivo representa una de las principales trabas para que sus verdaderos beneficios sean aprovechados. Prejuicios basados en el hecho de que la hoja de coca representa el insumo principal para la producción de droga, aunque la hoja no sea en sí misma una droga.

Personalmente, considero que la alternativa más razonable es reducir los cultivos de coca no mediante la represión —bombardee usted, ministro— sino mediante el cambio gradual hacia cultivos más rentables. Si los cocaleros dicen que no sirven al narcotráfico, bastará con presentarles opciones que sean más rentables que la coca “como producto tradicional”. Evidentemente, no podrá superarse el precio que muchos de ellos reciben por la hoja como insumo elemental para la producción de droga. ¿Preferirán la ilegalidad rentable a la legalidad no tan provechosa?

No podemos olvidar, sin embargo, que la hoja de coca es parte de nuestro patrimonio y un recurso que bien podríamos utilizar para combatir los flagelos nutricios. Una idea no tan descabellada sería reducir los cultivos a un poco más de las 9 mil toneladas que se producen actualmente para fines legales. Paralelamente, podría buscarse impulsar la industrialización de este cultivo, mediante procesos de elaboración de productos piloto que busquen hacerse un espacio tanto en el mercado nacional como en el internacional, donde las características estrella serían los bajos precios y los altos niveles de riqueza alimenticia. De prosperar esta alternativa, podría comenzarse a incrementar nuevamente la producción de hoja de coca, ya que ésta se habría tornado en un cultivo legalmente rentable. Evidentemente, la regulación en esta alternativa resulta medular para asegurar que los cultivos permitidos no se filtren hacia el narcotráfico.

Así como están las cosas —no obstante— el camino hacia el uso industrial de la hoja de coca se avizora intrincado y temerario, debido a los prejuicios impuestos internacionalmente (si la coca fuera gringa, empero, otro sería el cantar; sería algo así como el noni yanqui). De este modo, nuestra hoja no parece tener una perspectiva favorable, sobre todo en el mercado internacional —en el nacional, más bien lo tradicional y naturista ha adquirido gran devoción— especialmente porque la política comercial norteamericana (y probablemente también las demás lo harían) tiende a poner como condición para beneficios a la erradicación irrebatible de dicho cultivo. En un futuro, una vez reducidos las hectáreas sembradas, impulsar nuevamente el cultivo de hoja de coca para su utilización industrial podría llegar a plantearnos serios problemas con el país del norte en materia comercial. Entonces, estaremos ante una monumental disyuntiva.

lunes, 30 de julio de 2007

Impuestos y desarrollo

Los impuestos representan la fuente principal de los ingresos fiscales. Sin entrar en mayores especificaciones, podemos clasificarlos en dos tipos: directos e indirectos. Los primeros se llaman así porque se aplican de manera directa a las personas y empresas; los segundos, lo hacen de manera indirecta en la compra-venta de bienes. Así, el impuesto a la renta y el IGV son ejemplos —respectivamente— de los dos tipos de impuestos antes mencionados.

Desarrollo y estructura tributaria
Alrededor del 90% de los ingresos públicos de EEUU provienen de impuestos directos, mientras que el resto se ve repartido entre los ingresos por impuestos indirectos y los ingresos no tributarios. Bolivia, por su parte, solo basa el 25,7% de sus ingresos en impuestos directos. Alrededor del 49% representan ingresos por impuestos indirectos, y el resto son ingresos no tributarios. Pueden revisarse las estadísticas de otros países, y se comprobará lo que en este punto parece ya evidente: las estructuras tributarias de los países desarrollados están basadas en los impuestos directos.

De acuerdo a la SUNAT, la siguiente fue la evolución de los principales tributos (como porcentaje del PBI) para el período 1994-2000:

Como vemos, lo recaudado por el IGV —tres veces lo recaudado por el impuesto a la renta— ha representado un gran porcentaje del ingreso fiscal. ¿Qué problema hay con que nuestra estructura tributaria esté basada en impuestos indirectos? Es retrógrado. Tanto un rico como un pobre deben comprar arroz, cuyo precio se ve gravado con un impuesto del 19%. El problema es que los impuestos que paga el de menos recursos representan una mayor parte de su ingreso que los impuestos que paga el rico.

¿Por qué no están basados los ingresos públicos peruanos en impuestos directos?
Las autoridades tributarias no están locas. Aunque injusta para los más pobres, los impuestos indirectos resultan más convenientes para nuestra realidad: ellos son más fáciles de recaudar y no son fáciles de evadir —como sí lo es el impuesto a la renta. Lo cierto es que sería contraproducente virar nuestra estructura tributaria en el sentido opuesto de la noche a la mañana: las finanzas estatales entrarían en crisis. Actualmente la evasión del impuesto a la renta es innegable, situación que se agrava porque el sistema de leyes no castiga las faltas, convirtiendo la trasgresión en un hecho cotidiano. La gran mayoría cree que los demás deben ser quienes paguen los impuestos: no existe una conciencia de que al pagar impuestos no le hacen un favor a nadie, se trata del bienestar de su comunidad. Esta idea, no obstante, no es gratuita. Más bien tiene origen en la experiencia de muchos que —habiendo pagado sus impuestos— no ven mejoras significativas.

En suma, es necesario a) reformar el sistema tributario de tal manera que los impuestos sean más justos, b) garantizar que la recaudación se refleje en beneficios y c) extirpar la corrupción de funcionarios mediante legislación y punición efectivas. Por otro lado, es necesario crear conciencia sobre la inconveniencia de la cultura de la trasgresión, la informalidad y la impunidad. El problema es más complicado de lo que parece, pero cuando se habla de redistribución del ingreso, un paso importante es advertir que no a todos se les puede exigir impuestos por igual, como se hace con la tributación indirecta.

viernes, 27 de julio de 2007

Análisis presidencial a 365 días

Es cierto que un año es aún muy poco para evaluar una gestión, sin embargo ciertas actitudes deben verse, cierta voluntad de cambio. ¿Ha ido el gobierno aprista en esa línea? Sí y no.

García inició su gobierno con una serie de medidas de austeridad. Ciertamente, el gesto que marcaba la diferencia ante la frivolidad del gobierno anterior fue más significativo que lo ahorrado. Esto se vio reflejado en las encuestas de los primeros meses, que mostraban un contundente apoyo. Con el transcurrir del tiempo, la austeridad y buenas intenciones no pudieron plasmarse de manera concreta. El caso Pandolfi, el intento de desbaratamiento del SNIP, la compra de contenidos por parte del Ministro de Vivienda, la falta de tino ante las protestas del SUTEP, en suma, la sensación de estar siendo parte de más de lo mismo terminó por hartar —una vez más— a la población.

Lo cierto es que en materia de educación, salud y agricultura —entre otras cosas— el gobierno no ha mostrado una clara intención de reforma. Y son esos —curiosamente— los asuntos más urgentes. En cambio vemos a García defendiendo la pena de muerte; otorgando —quizá para apaciguar sus fantasmas internos— beneficios al poblado de Ccayara, pasando por encima de cualquier otro poblado que tiene el mismo derecho de recibirlos; en una reunión con la Sub-17, premiándolos; acercándose al funeral del grupo Néctar, para hacerles una condecoración póstuma. En suma, distrayendo a la población de lo verdaderamente medular, bañándose en popularidad.

Económicamente, es un alivio saber que no estamos en el hoyo de finales de los ochentas: la inflación está controlada y gozamos de un crecimiento sostenido por más de un quinquenio. La falla está —una vez más— en la perpetuación de la desigualdad: no se están realizando reformas estructurales que permitan la superación de la pobreza. No se dota de activos sociales, políticos y económicos a las poblaciones marginadas.

Aún restan cuatro años. Ello puede ser alentador para muchos, pero para mí resulta más que inquietante. Son cuatro años más de una amenaza latente. Vemos cómo García siente la necesidad de exponerse casi a diario, de sentirse aprobado, de saberse el centro de atención (un discurso de dos horas para demostrar que hace las cosas bien lo demuestra). Ve las encuestas, sus ojos se desorbitan. Sonríe, apretando fuertemente sus dientes. Algo le dice que se exponga, que condecore a alguien, que gaste el dinero en algo que haga felices a todos. Ahora que las encuestas le dan una aprobación casi tolediana, el fantasma del Alan de los ochentas comienza a dibujarse soslayadamente. No debe olvidar, sin embargo, que ha sido elegido para ser un buen presidente y no Mr. Simpatía. Gran parte de lo bueno que ha logrado en economía es precisamente porque se lo ha encargado a un independiente y no ha metido sus narices como hace 21 años. Debe comenzar las reformas y mantener una economía saludable, a pesar de lo que digan los sondeos. Debe desterrar al fantasma del populismo que tanto lo agobia. Debe ser un Presidente. Feliz 28.

¡Feliz día de la (in)dependencia!


Lamento decepcionar a muchos, pero es precisamente éste el punto en el que NO despotrico sobre el TLC, ni propongo estrategias para nuestro crecimiento basado en el comercio con países sudamericanos. No. Ello porque uno no puede vivir en la utopía, cerrando sus ojos ante lo evidente, pretendiendo que podemos prescindir de un socio comercial tan importante como EEUU.

Imaginemos dos países. El país uno posee abundante —y por tanto barata— tecnología. El país 2 tiene, en cambio, copiosa mano de obra con salarios bajos. Asumiendo que se producen sólo alcachofas y computadoras, resulta obvio que las alcachofas serán producidas por el país 2, y las computadoras, por el país 1. Esto es, a grandes rasgos, lo que denominamos el principio de ventaja comparativa.

Evidentemente, EEUU es el país 1: posee ventaja comparativa sobre nosotros en la producción de cualquier bien que necesite cantidad relativamente abundante de capital (tecnología) y nosotros nos especializaremos en aquellos bienes cuya producción implique un uso intensivo de mano de obra. Ciertamente el valor agregado en cada unidad de alcachofa es mucho menor que el existente en cada computadora. ¿Quién gana más con esta comercialización?

El tratado además no es una liberalización total del comercio. Sepamos que EEUU persiste en aplicar subsidios a algunos productos agrícolas. Les da —por ejemplo— insumos de bajo precio a sus productores de arroz, de tal manera que su costo de producción sea más bajo. Así, los precios del arroz norteamericano serán mucho más bajos que los precios del arroz peruano.

Pero no todo será color de rosa para EEUU. Las empresas norteamericanas ya han puesto su mira sobre la excesivamente barata mano de obra peruana. La teoría nos dice que, si se deciden a invertir en Perú, la tendencia de los salarios locales será a la alza, aunque nunca tan altos como los estadounidenses. La teoría. Además, la industria del entretenimiento (películas, música, libros) es una de las más grandes en EEUU; una industria que —así como están las cosas— no tiene mucho futuro en nuestro país. El Perú se ha comprometido a dar solución a ambos temas —condiciones laborales y derechos de autor— con la firma de las adendas. Algo, en mi opinión, improbable. Lo alarmante es que de no cumplirse dichos compromisos —entre los que se incluye la eliminación del trabajo infantil— sanciones comerciales nos serán impuestas.

¿Alguna vez han escuchado eso que dicen los borrachos: mujeres, mal con ellas, peor sin ellas? Creo que la figura es exactamente la misma con EEUU. Podremos quejarnos de que ellos tienen la sartén por el mango, de que realizan competencia desleal; pero lo cierto es que sin TLC —y sin ATPDEA— nuestro crecimiento sostenido dejaría de serlo. ¿Por qué se aprueba y se quiere firmar este tratado tan precipitadamente, sin mayor discusión? Porque la próxima vez que EEUU se siente a negociar un TLC con nosotros podría ser dentro de muchos —muchísimos— años.

Así que la moraleja del asunto, una vez más, es buscar el desarrollo. Crecimiento tenemos, pero el subdesarrollo y la desigualdad persisten. Mi opinión personal es que aprovechemos los excedentes de esta bonanza y los de la que está por venir para realizar verdaderas reformas que otorguen activos sociales y políticos a quienes más los necesitan. Evidentemente, EEUU no nos dará un tratado que nos beneficie únicamente a nosotros. Perderemos en las áreas que corresponden a la mayoría de agricultores de la Sierra, paradójicamente los más olvidados. Ellos, al tener cada uno pequeñas parcelas y no poder agruparse para exportar, además de la casi nula transabilidad de sus productos, verán su bienestar seriamente perjudicado.

Así, parte de lo que gane el país —en especial los agro exportadores de la costa, que curiosamente hacen protestas— deberá ser destinado a compensar a estas poblaciones por las pérdidas y a invertir en sus comunidades, incluyéndoseles en la parte más urgente de la agenda de gobierno. Seamos realistas: el mercado interno (y sudamericano) es muy limitado. La CAN no ha funcionado ni tiene por qué comenzar a hacerlo. Imperialismo yanqui: mal con él, peor sin él. ¡Feliz día de la (in)dependencia!

lunes, 23 de julio de 2007

Tras bambalinas de nuestras economías



El Perú es una economía pequeña y abierta (Waldo Mendoza). Sí que lo es. Este hecho la vuelve particularmente especial. Aunque condiciones favorables pueden aportar mucho a nuestro bienestar, nuestra economía se torna susceptible sobremanera. Impredecible. Inestable. Lo que sigue es una enumeración —lo suficientemente no profundizada— de algunos detalles que debemos tomar en cuenta.

Animal Spirits: La producción de un país posee un componente exógeno, ajeno a lo gestiones económicas. Repentino. Inesperado. Psicológico, si se quiere. Una economía colapsa. ¿Cuál es la explicación? Un contexto social convulsionado, inseguridad, o muchas veces simplemente ninguna. Ni un perro callejero —en gran gesto de osadía— cruzó la vía expresa. Nadie se movió. Así, poniendo ejemplos hipotéticos (después de todo, en qué país podría suceder algo tan descabellado), la probable elección de un fatídico ex presidente, escándalos de corrupción o una violenta huelga de maestros podrían ser causales de desastre inmediato.

Expectations: Si parásemos a gente en pleno Jirón de la Unión a explicarles lo importantes que son las expectativas sobre el nivel de las distintas variables económicas, quedarían muy sorprendidas. El tipo de cambio, por ejemplo, podría estar totalmente estable. Todos felices. De pronto, a mi abuelita —quizá porque tuvo un sueño premonitorio— se le ocurre que el tipo de cambio subirá. Lo comenta en la Misa. Y termina creándose la creencia generalizada que el tipo de cambio se elevará. Entonces la devaluación de la moneda nacional pasará de ser una mera especulación a un hecho confirmado. Luego, mi abuelita inicia un negocio de esoterismo, y le va muy bien, aunque eso ya escape a los objetivos de este artículo. Un razonamiento análogo podría explicar cómo este tipo de creencias en los depositantes podrían llegar a hacer quebrar a su banco. Por ello, decía mi profesor Oscar Dancourt —cuando era banquero central— que se debe tener mucha mesura al hacer cualquier tipo de comentarios que la prensa o el público puedan interpretar de manera errónea. Entonces, lo que era un inocente comentario puede originar una megacrisis.

Tamaño y apertura: El ser una economía pequeña y abierta básicamente nos dice que no tenemos poder alguno sobre las variables internacionales y que cualquier cambio en ellas —por mínimo que sea— tendrá probablemente un impacto en nuestra economía. Que una familia europea gane menos euros al mes, implicará menos espárragos —puede también tomarse de ejemplo algo que sea, de hecho, agradable al gusto— que podremos exportar. Las tasas de interés internacionales y las crisis financieras entran también aquí.

Así son las cosas, señores. No todas las cosas pueden planearse ni son tan evidentes. Tras bambalinas, la economía mueve sus curvas de manera insospechada.

domingo, 22 de julio de 2007

Viendo más allá de lo evidente

La economía es una ciencia interesante. Compleja, sobre-matematizada, pero interesante. Quizás su principal error es abstraerse de la realidad sobremanera. Decir: esto no es importante, esto no cuenta, me quedo sólo con esto y zas!, terminas con una economía de un vendedor blanco y un comprador adinerado. Y luego te vuelves, ves Perú y dices: algo falló. Esta columna está dedicada para todos aquellos que quieren leer algo simple de economía, vista desde alguien que la estudia y no cesará —mientras le queden fuerzas, lo cual no es mucho decir— de criticarla sanamente y buscar reconciliarla con lo que finalmente busca explicar: la realidad. Revisemos algunos conceptos que parecen ser básicos…

El PBI —por ejemplo— es una medida de la producción de bienes y servicios. Como sabemos, llevamos más de un quinquenio de crecimiento ininterrumpido. ¿Y qué con eso? ¿A celebrar? ¡De ningún modo! Nuestro producto puede haber crecido, pero el observar el grado de pobreza y desigualdad que persisten sólo demuestra que los gobiernos están fallando sistemáticamente en distribuir los excedentes. Están en las joyas de Eliane Karp, en los Johnnie Walker etiqueta azul del cholo, en la compra de espacios por parte del actual Ministro de Vivienda, en los 18 kilos que ha subido Alan desde julio pasado. Huancavelica sigue teniendo más del 70% de su población en estado de pobreza. Y más de la mitad de éstos se encuentran bajo la línea de extrema pobreza; es decir no tienen tres soles con veintidós centavos diarios para cubrir sus necesidades básicas. Una cosa son las cifras, bonitas ellas; la realidad de tener poblaciones enteras que, además de soportar el intenso friaje, tienen que soportar la gélida indiferencia de los políticos es otra cosa totalmente distinta.

Mírenlo pues, las vueltas que da la vida. Alan García hablando de proyecciones económicas para los próximos años. No cabe duda de que es el mismo. ¿No recuerda acaso que los dos primeros años de su gobierno reportaron crecimiento y se despidió con una hipercrisis económica al punto de que recién hace un par de años acabamos de recuperar el nivel de producción de 1970? La historia nos deja lecciones. Nuestro crecimiento se ha debido al crecimiento acelerado de la agroexportación costeña (es decir espárragos, alcachofas y todas esas vainas que nunca como en las ensaladas) y a niveles increíblemente altos de los precios de los minerales, entre otras cosas. Miremos la historia: algún día eso acabará. Más temprano que tarde las buenas condiciones se esfumarán y —si no se invierte y ahorra mientras se pueda— quedaremos en la mismísima chilla. ¿Qué es una chilla? No lo sé. Pero ha de parecerse mucho a aquellas épocas en las que los peruanos estamos ya curtidos. Las predicciones de crecimiento en los próximos años son ceteris paribus. O sea asumimos que los precios se mantienen relativamente donde están, que no habrá crisis internacionales de importancia, que un perrito en Filadelfia no cruzará la pista y muchas otras cosas… Un supuesto no siempre razonable que nos invita a tomar las proyecciones con sensatez y que debe llevar al gobierno a invertir y ahorrar, y dejarse de armar circos aunque la temporada los invite a hacerlo.

Veamos, entonces, más allá de lo evidente.

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Las vacaciones suelen embarcarnos en proyectos que no siempre son concluidos. Esperemos que éste no sea el caso. Este blog pretende ser un espacio de discusión sencilla sobre economía, en todos sus niveles, buscando reconciliarla con lo que intenta explicar: la realidad. Tomará un poco de tiempo organizarlo bien. Aprecio sus comentarios. Bienvenidos todos.