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lunes, 23 de julio de 2007

Tras bambalinas de nuestras economías



El Perú es una economía pequeña y abierta (Waldo Mendoza). Sí que lo es. Este hecho la vuelve particularmente especial. Aunque condiciones favorables pueden aportar mucho a nuestro bienestar, nuestra economía se torna susceptible sobremanera. Impredecible. Inestable. Lo que sigue es una enumeración —lo suficientemente no profundizada— de algunos detalles que debemos tomar en cuenta.

Animal Spirits: La producción de un país posee un componente exógeno, ajeno a lo gestiones económicas. Repentino. Inesperado. Psicológico, si se quiere. Una economía colapsa. ¿Cuál es la explicación? Un contexto social convulsionado, inseguridad, o muchas veces simplemente ninguna. Ni un perro callejero —en gran gesto de osadía— cruzó la vía expresa. Nadie se movió. Así, poniendo ejemplos hipotéticos (después de todo, en qué país podría suceder algo tan descabellado), la probable elección de un fatídico ex presidente, escándalos de corrupción o una violenta huelga de maestros podrían ser causales de desastre inmediato.

Expectations: Si parásemos a gente en pleno Jirón de la Unión a explicarles lo importantes que son las expectativas sobre el nivel de las distintas variables económicas, quedarían muy sorprendidas. El tipo de cambio, por ejemplo, podría estar totalmente estable. Todos felices. De pronto, a mi abuelita —quizá porque tuvo un sueño premonitorio— se le ocurre que el tipo de cambio subirá. Lo comenta en la Misa. Y termina creándose la creencia generalizada que el tipo de cambio se elevará. Entonces la devaluación de la moneda nacional pasará de ser una mera especulación a un hecho confirmado. Luego, mi abuelita inicia un negocio de esoterismo, y le va muy bien, aunque eso ya escape a los objetivos de este artículo. Un razonamiento análogo podría explicar cómo este tipo de creencias en los depositantes podrían llegar a hacer quebrar a su banco. Por ello, decía mi profesor Oscar Dancourt —cuando era banquero central— que se debe tener mucha mesura al hacer cualquier tipo de comentarios que la prensa o el público puedan interpretar de manera errónea. Entonces, lo que era un inocente comentario puede originar una megacrisis.

Tamaño y apertura: El ser una economía pequeña y abierta básicamente nos dice que no tenemos poder alguno sobre las variables internacionales y que cualquier cambio en ellas —por mínimo que sea— tendrá probablemente un impacto en nuestra economía. Que una familia europea gane menos euros al mes, implicará menos espárragos —puede también tomarse de ejemplo algo que sea, de hecho, agradable al gusto— que podremos exportar. Las tasas de interés internacionales y las crisis financieras entran también aquí.

Así son las cosas, señores. No todas las cosas pueden planearse ni son tan evidentes. Tras bambalinas, la economía mueve sus curvas de manera insospechada.

4 COMENTA AQUÍ !:

Anónimo dijo...

Y sí que tienes razón...no cabe duda que la economía peruana es ciertamente dependiente y que, por tanto, estamos expuestos a cualquier cambalache universal, especialmente yanqui (no intento negar la importancia que tiene el crecimiento de Sri Lanka ni de Botswana para nuestro país). Lamentablemente este gobierno se está aferrando (arrodillando) para firmar el TLC, y así...oh maravilla! adiós aranceles! bienvenida la exportación! bienvenida la inversión extranjera! Ajá, el Perú será potencia...exportando y exportando espárragos...y? nos ponemos a pensar cuáles son las consecuencias para los más pobres? Sí, sí, esos mismos, los "indios cochinos rateros ignorantes que no saben hablar" (pero que orgullo sentimos por Machu Picchu). Una vez más esa gente queda de lado en los "proyectos nacionales"...bienvenida la competencia, y claro, que maravilla ver a un campesino sin educación ni tecnología adecuada compitiendo con una transnacional, de seguro el campesino de la sierra gana, sí, no hay dudas, el campesino gana. Bienvenidos también los medicamentos con patente eterna, bienvenida también la muerte de peruanos pobres. Bienvenida la inversión extranjera, bienvenidos también salarios más bajos. Ah! me olvidaba, seguro que el proceso se repite también allá no? Tendremos exportaciones fantásticas a los EEUU...cuántos peruanos están en capacidad de exportar, de competir en condiciones iguales? Poquísimos...Quiénes son? Seguro los campesino de la sierra!!! No? quién se atreve a decir que no? No vayan a venir Mercedes Aráoz o Rafaelito Rey con búfalos al costado para agarrarnos a palos (como a los maestros del SUTEP). Finalmente, las condiciones que pueden afectar el crecimiento económico (que no es igual al desarrollo social)parecen no ser tan "exógenas" como propones, sino que obedecen a un contexto político y a intereses económicos particulares. Las convulsiones sociales no son hechos que se producen por simple exaltación, sino que son consecuencia de éste sistema económico excluyente. Los cambios en las variables internacionales, si bien pueden sonar "exógenos" no tendrían por qué afectar a la economía nacional si no fuera por las políticas liberales de nuestros gobiernos. Y ahora que se acerca 28 de julio, los empresarios y alancito gritarán "que viva la DEPENDENCIA del Perú". Saludos. Gonzalo Aguilar

Ben Solís dijo...

De acuerdo contigo en casi todo, amigo Gonzalo. Celebro -no obstante- la discrepancia. Este 28, que viva la dependencia del Peru. BEN SOLIS

Germán Terán dijo...

La especulación de la gente es peligrosa. No es eso lo que paso con el FONAVI? o con el Crack en USA? Así que no entiendo para que hacer tanta huelga, si simplemente queremos joder al país salgamos a decir "oye el banco de credito va a cerrar" y nos tiramos abajo la economía del país. Eso si es ser terrorista.

Pero bueno, eso es solo un detalle dentro de los multiples factores que prodían acabar con nosotros, siendo concientes de que somos solo una hormiga mas dentro de un sistema globalizado que lamentablemente no tiene ni la mas minima consideración de lo que pueda pasar en un país como el Perú.

Feliz día de la dependencia.

Anónimo dijo...

nice article