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viernes, 24 de agosto de 2007

Bisturí(e)s y pobreza

Contrario a lo que el nombre de este artículo parece indicar, las líneas que vienen a continuación no tratan la problemática de la salud en el Perú. Ni mucho menos. De hecho, parten de una conversación que, luego del almuerzo, sostuve con mi hermano —conversación es quizá una exageración: mi hermano posee una particular y atropellada manera de hablar que le permite explayarse en monólogos en los que brinda su acalorada opinión, salirse a fumar un cigarro y regresar para continuar hablando solo, aunque contigo enfrente.

No has trabajado en nada aún, mira a mi amigo que también estudia economía (en otra universidad) está más atrasado que tú y ya ha trabajado como en cuatro empresas, dice él. Ése es el problema, yo no quiero trabajar en el sector privado (no a largo plazo, al menos), respondí. Ah, es eso: quieres ser…. ¡pobre!, dice él. Yo atino: Y, bueno…

Mi hermano estudia medicina; yo, economía. Él quiere especializarse en cirugía plástica estética, aunque quiere saber reconstructiva. Discrepo con él en muchísimas cosas, quizá hasta en las elementales. Pero igual se le quiere.

Los economistas —otórgueseme la licencia de incluirme como uno— somos como una suerte de doctores. Sí. Diagnosticamos, buscamos curas y tratamos de sanar las enfermas economías. Eso pienso yo. Honestamente, no creo que la medicina se hayan originado con Pedro Picapiedra diciéndole a Vilma: oye, ponte más trasero. De hecho, resulta obvio que los médicos nacieron para curar. Así como la economía nació para explicar la distribución y generación de riqueza, y los problemas que de ellas se desprendían. No critico a los economistas que trabajan en empresas, son necesarios porque desempeñan un tipo de rol distinto al de cualquier otro empleado. Unos Mega-administradores, es lo que se me viene a la mente. En mi opinión, no obstante, se acercan tanto a la administración de negocios que pierden la esencia de la economía como ciencia social; aunque no tanto como un médico que, quizás vanalizado, decide ganarse la vida arreglando los descontentos de otros con su apariencia. Los de aquellos que puedan pagarlo, claro está. Así, el cirujano y el economista de la trasnacional, en sus carros último modelo, con la música altísima, se detienen en un semáforo, uno al lado del otro. Sin dejar de menear sus cabezas al ritmo de la música, las vuelven para ver quién está a su costado, y se ven reflejados en el sujeto contiguo. El semáforo cambia a verde.

Actualmente —mañana, quién sabe— creo que si estudio economía es para ayudar a cambiar tanto como sea posible la realidad de la gran mayoría en este país: aquellos que, claro, no solemos ver cuando viajamos a la universidad escuchando música en nuestro mp3. Pero la mitad de los peruanos es pobre, y esa realidad no desaparecerá así le subamos el volumen a la canción. ¿Cambiar algo, tú? ¿Qué vas a cambiar? Todo va a seguir igual, malgastarás tu tiempo y encima serás pobre. Quizás. Pero qué respondería un cirujano cuyo paciente muere después de dos días de la intervención. ¿No sientes que perdiste tu tiempo operándolo? Al final se murió…

Antes de llegar al cursi punto del amelcochamiento —si es que ya no llegué a él, líneas atrás— termino este artículo con la reflexión presente a lo largo de él. El economista que se interesa por el problema de la pobreza, es como el médico que —en su afán por investigar— tiene contacto reiterado con afectados por enfermedades infecciosas y sin vacunas: sabe que puede terminar contagiándose. Parece que la pobreza podría ser endémica. No sé qué pasará con la volátil veleta de mi vocación en un par de años; sólo sé que —a estas alturas de mi vida— no quiero ser un cirujano plástico de la economía. Y eso no me hace ni más ni menos, ¿o sí?.

TRAS CONSULTAR LA PÁGINA WEB DE LA REAL ACADEMIA DE LA LENGUA ESPAÑOLA, ENTIENDO QUE AMBOS PLURALES DEL VOCABLO BISTURÍ (BISTURÍS y BISTURÍES) SON CORRECTOS. COMO DIJE ANTES, SIEMPRE SE APRENDE ALGO.

11 COMENTA AQUÍ !:

Maricarmen dijo...

totalmente de acuerdo contigo jejeje aunque coli se pique :)

Germán Terán dijo...

Entiendo que no quieras trabajar en el sector privado, pero tarde o temprano, por la razón que sea, pasarás por él.

Para saber que no quiere estar ahí tienes que pasar por sus bien amobladas oficinas y sus sobre-perfumados baños.

La alternativa de ser un consultor es la más tentativa, algo así como ser un freelo... yo quiero ser eso, y se que tal vez la vida me lleve por otros lados.

La vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida (8)

Ben Solís dijo...

Ciertamente, Sandro. Cito parte de mi segundo párrafo:
Ése es el problema, yo no quiero trabajar en el sector privado(no a largo plazo, al menos)

Es obvio que uno tendrá que pasar por diversos lugares, para conocer el monstruo por dentro: el comportamiento de los agentes, le decimos. Por ello en el artículo hice dicha precisión entre paréntesis.

Siempre es bueno -no obstante- cuestionarse si, aun desde el sector privado, aun presos en un cubículo, podremos hacer cosas útiles para nuestra sociedad y -tan importante como lo anterior- cosas que disfrutemos.

Daniel dijo...

waaaa ben..q bien escribes

Carla dijo...

Ok, de acuerdo contigo Benny, aunque hay que reconocer que la forma de pensar de tu hermano (lamentablemente)no es la excepción... me atravería a decir que la mayoria piensa así..ojalá me equivoque

Ben Solís dijo...

En muchos casos, te equivocas. Aun así, una vez más, todo tiene su razón de ser. ¿Qué lleva a los agentes a tener ese tipo de comportamientos? Recesiones causadas por shocks externos y la ineptitud de los policymakers y gobernantes. Y ahora, un Estado deficiente que no es capar de poner incentivos salariales lo suficientemente altos como para disuadir a aquellos que ven a la medicina como un negocio. La medicina es -más bien- un servicio, como sabemos. Queda mucho por decir acerca de este tema.

Ben Solís dijo...

BREVE ACOTACIÓN:
El artículo nunca pretendió ofender a nadie. Más claramente, nunca critiqué (explícitamente) la forma de pensar de mi hermano. Sobre todo porque (esporádicamente) converso con él y entiendo que la medicina -como ciencia- es su pasión y sé que será un gran médico, sea la rama que elija. Critico, no obstante, que se desvirtue la escencia de CUALQUIER disciplina: aquello para lo que fue inicialmente pensada, sólo porque el mercado la considera más rentable de ese modo. El "diálogo" fue el empujón para inicar este artículo.

Martín dijo...

Estimado Ben

Antes que nada: gracias por visitar mi bitácora. Acabo de leer tu post «A propósito del primer mes». Siempre me he preguntado por qué la Economía se divulga a través no de un estilo ameno y didáctico sino de todo un galimatías (y a mí me gusta la Economía teórica, aunque siempre me he sentido intimidado por los cuadros estadísticos).En todo caso, veo que con tu blog buscas resolver este problema y tu propuesta me parece interesante.

Saludos

Gonzalo Aguilar Riva dijo...

Estamos casi totalmente de acuerdo, cosa que ya es bastante rara, pero una frase tuya me llama la atención..."El economista que se interesa por el problema de la pobreza, es como el médico que —en su afán por investigar— tiene contacto reiterado con afectados por enfermedades infecciosas y sin vacunas: sabe que puede terminar contagiándose"...Me pregunto yo, ¿cuál es la forma de "interesarse" por la pobreza? Si, como planteas análogamente, esa forma es el contacto directo con los pobres entonces estamos de acuerdo, pero si ese "contacto directo" se limita al análisis de cifras y leídas de textos de historia y sociología estaremos, una vez mas, en planetas distintos. La pobreza sólo es entendible en tanto se está en contacto con ella, sin necesidad de ser pobre (eso queda claro, no?) y lamentablemente la tenemos en frente, está ahí todos los días, pero solemos pasar de largo...sin necesidad de subirle el volumen al mp3.

Carla dijo...

mmm "...la ineptitud de los policymakers y gobernantes..."mmmmm

es interesante tu punto de vista teórico aún, lo entiendo.

Felicito tu propuesta y creo que se enriquecerá ( o cambiará?) mucho más cuando tengas la oportunidad de estar "dentro" del sector público.

anuk dijo...

Reconozco esa actitud idealista puesto que yo pase por lo mismo que tu, a veces me cuestionaba porque veia que muchos ganaban mas dinero y mas experiencia en el sector privado y aveces no sentia que otros pasaban por lo mismo que yo :S ...creo que es necesario conocer como interactuan los agentes economicos (publico y privado) pero personalmente me di cuenta que esto ultimo NO ES LO QUE YO QUIERO HACER HASTA EL FIN DE MIS DIAS. En verdad en muchos lados se encuentran personas que solo ven su carrera como una fuente de enriquecimiento propio y no saben que tienen la oportunidad de no solo cambiar sus vidas sino tambien la de los demas...ojo que no juzgo aquellas personas que lo hacen, cada uno escoge lo que desea por diversos motivos, pero si uno tiene la oportunidad de estudiar en una buena universidad podemos cambiar en algo. Y como alguien dijo por ahi, no se necesita ser pobre para entender lo que esta pasando, todo esta al frente de nosotros solo que algunos no quieren darse cuenta de que existe..por eso creo que debe haber en la facultad: clases (lo teorico) con practicas (el voluntariado) , asi veriamos como nuestra carrera ayudaria en los sectores mas pobres ejemplo de ello lo hace la facultad de ingenieria, como dicen estar en la cancha porque a muchas personas les falta sensibilidad o no conocen EN VERDAD la realidad peruana (y no me refiero solo verlo por television, revistas, periodicos o en cifras estadisticas y decir que pena lo que esta pasando y asunto olvidado)..realmente faltan muchas cosas por hacer y espero que a pesar de las presiones familiares, personales, sociales tu punto de vista no cambie y puedas seguir EN LO QUE TU CREES, asi como tu hay personas que piensan igual (pocas pero existen)y a seguir adelante, no hay que desistir.