Homo economicus: el blog's Fan Box

miércoles, 17 de octubre de 2007

De la mina a la mano

SOBRE LA INICIATIVA DE LA ENTREGA DIRECTA DEL CANON

Una de las grandes y —si se observa con detenimiento— crueles paradojas de los departamentos con importante incidencia de actividad minera, es que sus índices de desarrollo humano no son tan elevados como lo sugieren algunos. Y con algunos me refiero a quienes pintan a la inversión minera como la panacea no contaminante y ultra-absorbente de trabajo local que, hasta el momento, no es. La debilidad del Estado es una de las grandes causas de esta situación —aunque no la única— y precisamente este breve artículo está dedicado a discutirla.

Ante la imperiosa necesidad de dar solución a la paradoja antes mencionada, ha asomado recientemente, sin tomarme ya por sorpresa, el fantasma del populismo mediochentero. Los distritos con actividad minera tienen dinero. La población no recibe beneficios. Los ánimos están caldeados. El gobierno —cuya aprobación cae— dice que esto puede bloquear las tan importantes inversiones mineras. Señores periodistas, hemos decidido entregar directamente parte del canon minero.[1]

Ahora bien, una cosa es utilizar el canon para ampliar la cobertura del programa Juntos, mediante el cual se otorga un subsidio directo de 100 soles a las familias pobres extremas, bajo condición de que aseguren la educación y salud de sus hijos; pero otro asunto totalmente distinto es entregar el dinero, simulando el irrisorio supuesto de helicopter money (dinero siendo lanzado desde helicópteros) que muchas veces se usa en modelos económicos para simplificar situaciones al extremo. El ministro de Economía ha anunciado que habrá un empadronamiento y la entrega del dinero se hará a través del Banco de la Nación, organización que garantiza una entrega medianamente honrada —lo cual ya es bastante decir— pero que no considera en qué se gastará el dinero.

Mi modesta opinión es que entregar el dinero es una solución simplista que sólo busca calmar las tensiones internas que amenazan la inversión minera. La iniciativa no es necesariamente la mejor, pues lo más posible es que el dinero vaya directamente a consumo —incluso suntuario, donde no exista pobreza tan aplastante. En todo caso, el dinero podría ser utilizado por el Gobierno para implementar mejores programas de alfabetización o para extender y mejorar los servicios de salud y educación; es decir, para invertir en capital humano, que continuará ahí aún cuando se hayan ido el actual gobierno y las mineras.

Esta situación —al igual que la incompetencia del Gobierno para comprar patrulleros, ambulancias, pertrechos, etc— revela que el nuestro Estado está todavía en pañales. Delegar sus funciones y optar por soluciones simplistas y cortoplacistas sólo hará más largo y dificultoso el proceso de aprender a caminar.

[1] 35% de lo que reciben las municipalidades por este concepto.

sábado, 13 de octubre de 2007

Cuando la oferta y la demanda destruyen el gráfico

A PROPÓSITO DEL BLOG ACTION DAY

Si Adam Smith viviera y se enterara de que los osos polares están muriendo ahogados, reformularía sin lugar a dudas su teoría de la mano invisible[1], al menos de manera tal que no sea usada a diestra y siniestra para justificar el desbande total. La contundencia de la crisis climática es aplastante y lo más triste es que ha sido causada en gran medida por —sí, adivinaron— el Homo economicus.

Aun así, quizás sea una de esas verdades que nos negamos tozudamente a creer, complementada algunas veces por ese recurrente —y estúpido— comportamiento que nos hace pensar que minimizando los problemas, nos deshacemos de ellos, o al menos dejan de afectarnos. O aun peor, la egoísta certidumbre de saber que somos aves de paso en este mundo y que si nuestros padres nos dejaron un hoyo enorme en la capa de ozono, nosotros por qué no hemos de hacer con la tierra desmadre y medio.

El problema viene de las grandes empresas que contaminan[3], pero también de la inescrupulosidad con la que derrochamos recursos y energía los ciudadanos, como dicen algunos, de a pie. Y todos han buscado su beneficio. Eso es algo que, hasta hace un tiempo, los modelos económicos no lograban incluir. De hecho, ni siquiera fueron conscientes del problema por mucho tiempo.

Aceptado el problema, lo cierto es que tú que lees este blog —o en el extremamente improbable caso de que seas un importante gerente de una trasnacional: buenas noches señor— no cerrarás el caño mientras te cepillas los dientes ni apagarás las luces cuando abandones un cuarto —ni su minera dejará de envenenar los ríos de las comunidades aledañas. Así funcionan las personas —y me incluyo, porque soy una persona, aunque a veces lo pienso con insistencia— en este tipo de cosas: les parece bonito, necesario, hacen una pancarta. Fin del asunto.

¿Cómo se solucionan este tipo de problemas? Veamos las pensiones de seguro, por ejemplo. Todos saben que son necesarias, pero lo más probable es que si no nos obligaran a ahorrar parte de nuestros ingresos para percibirlos a manera de pensión en el futuro, éste dinero terminaría en un viaje al Caribe o en un televisor plasma, y terminaríamos comiendo galletas de soda de abuelos[2]. Sí pues, el Estado es necesario, una vez más. Si comprendemos que la solución al problema climático no vendrá solamente de parte de las personas conscientes, sino que será necesaria cierta coacción por parte del Estado, estaremos bien encaminados. Podría considerarse un desincentivo a la inversión, podrán decir algunos. Cierto. De hecho, ser un lugar donde se te permite hacer lo que te la gana con los recursos naturales es un gran incentivo a la inversión. Y una gran estupidez, también. ¿De qué nos servirá tanto dinero e inversiones si no podremos disfrutarlas propiamente?

Hay quienes dicen que el problema del calentamiento global —por ejemplo— es sólo una invención para articular a gente en torno a un ideal activista. Yo dudo que esto sea así. Pero si así fuera, eso no sería pretexto para continuar destruyendo el planeta en el que vivimos. Un poco de cuidado no nos haría mal, ¿verdad?


[1] La imagen de la mano invisible propuesta por Smith afirma que la búsqueda del bienestar particular por parte de los agentes, llevará al bien común. La superlativa simplicidad a la que ha sido reducido el argumento de Smith, sin embargo, ha sido una peligrosa arma de defensa pseudoliberal.
[2] Esto es, más o menos, lo que se llama un bien preferente.
[3] Las externalidades, situación por la cual un individuo afecta a otros sin considerar el costo social sino solamente el propio, son un asunto del que espero poder escribir en un futuro no tan lejano.

martes, 2 de octubre de 2007

'Homo economicus' es citado en Yahoo y Terra



Yahoo y Terra citaron a 'Homo economicus' en un artículo acerca de la polémica generada a raíz de la extradición del ex-presidente Alberto Fujimori.
En el 'blog' Homo Economicus se destaca que 'durante la gestión de Fujimori se pudo haber hecho mucho por nuestra seguridad, por nuestra economía. Pero también un grupo paramilitar con órdenes expresas irrumpió y asesinó a 15 personas a sangre fría, incluyendo a un niño de 8 años (en la matanza de los Barrios Altos)'. 'También durante esta gestión, estudiantes y profesores de la Universidad La Cantuta desaparecieron', añadió.
El artículo de las mencionadas páginas web -en el que también se citó a los blogs el Útero de Marita y Real Politik- ha sido reproducido por diversas agencias de noticias. Una palabra: ¡Wi! (no es una palabra de acuerdo con la Real Academia de la Lengua española).