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domingo, 27 de enero de 2008

Cuando las predicciones fallan I: la inflación *

A menudo, las autoridades suelen hacer predicciones sobre los futuros resultados de las políticas económicas. En ese sentido, el presente es el primero de tres artículos que discute cómo, en el 2007, las predicciones sobre la inflación, el tipo de cambio y el PBI carecieron —por decir lo menos— de precisión**.


Inflation Targeting for dummies
El Perú adoptó desde el 2002 un esquema de metas explícitas de inflación. Es decir, el Banco Central (BCRP) se comprometió a mantener la inflación dentro de una “banda”. En un inicio, la inflación de referencia era 2,5% con un punto hacia arriba y uno hacia abajo. Posteriormente, la banda se desplazó al 2% + 1% (ver gráfico líneas abajo). Este tipo de compromisos asumidos incrementa la efectividad de la política monetaria, y fortalece el papel de la moneda local como depósito de valor (recordemos que en la hiperinflación, por ejemplo, la población se refugió en los dólares). Es decir, siempre es un alivio saber que la inflación está controlada.


Lo que pasó en el 2004
Aunque se ha dado mucha importancia al reciente desbande de la inflación; ésta no es la primera vez que sucede desde su establecimiento. Sucedió en el 2002 y a mediados del 2004. En este último caso, la inflación comenzó a salirse de la banda hasta que alcanzó el 4.6% en agosto. De acuerdo con el BCRP, esto se debió a choques de oferta inflacionarios (alimentos y petróleo). Pero para diciembre del mismo año, el BCR había logrado hacer descender la inflación al 3.48%, ligeramente por debajo del límite superior de la banda.

Lo que pasó en el 2007
De acuerdo con el Reporte de Inflación, realizado en setiembre del 2007 —recordemos, sin embargo, que las mayores presiones inflacionarias tuvieron lugar en el último trimestre— la tasa de inflación acumulada pasó de 0.9% en mayo del 2007 a 2.8% en setiembre del mismo año. Ello se debió al efecto de mayores costos de las materias primas importadas (trigo, petróleo), anomalías climáticas y a la mayor demanda interna. Actualmente, la inflación es de 3,93%.

La diferencia es que en el 2004, se daba énfasis a la evaluación de la meta cada diciembre; posteriormente, se manifestó que el BCRP buscaría que la inflación convergiera a su meta en cada uno de los meses, y ya no sólo a fin de año.

Y, ¿cómo se manejaron las presiones inflacionarias en el 2004? Se elevó la tasa de interés interbancaria dos veces (en agosto y octubre) de 2.5% a 3%. Sin embargo, ahora parece ser necesario elevar —más— la tasa de interés de referencia. Recordemos que, en estos asuntos, es la tasa de interés real (tasa de interés nominal menos inflación esperada) la que cuenta. Sólo así podrán frenarse los créditos en soles —que han aumentado en significativamente en los últimos meses. Eso reducirá la demanda, y por tanto las presiones inflacionarias. Sí, es una medida contractiva. Sí, estamos en un país que pide a gritos más empleo y menos pobreza. Pero no a cualquier precio. Dejemos que la historia nos de ciertas lecciones. Nos dice Waldo Mendoza que “estas políticas que aumentan la demanda interna y las importaciones, cuando no están acompañadas de una elevación de las exportaciones, conducen al deterioro de la balanza comercial y a la aparición de presiones inflacionarias”


¿Qué causó una inflación mayor en el 2007?
Al respecto, existe cierta controversia. Es aceptado por todos que el factor internacional ha contribuido mucho a la inflación. La inflación importada, "que incluye los rubros de la canasta que son importados o cuyos precios dependen en forma significativa de insumos importados", se ha elevado desde 0,3% en 2006 a una tasa acumulada en el período enero - setiembre (¡sólo hasta setiembre!) de 7,3%. En cambio, la inflación subyacente —indicador que limpia la inflación, excluyendo los componentes más volátiles, como los alimentos con precios más variables, combustibles, servicios públicos y tarifas de transporte— acumuló una variación de 2.63%.

Existen, sin embargo, algunos economistas que argumentan —unos con más énfasis que otros— que nuestra economía se estaría recalentando, por políticas fiscales y monetarias expansivas. Aunque no existe un claro consenso al respecto (decir que nuestra economía está recalentada parece un poco exagerado para algunos, pero recordemos que éste concepto se refiere a una demanda interna mayor que la oferta, de tal manera que genera presiones inflacionarias), hay un hecho innegable. Con respecto a la tasa de inflación subyacente (la "menos volátil") , ésta podrá ser baja, pero“se viene acelerando desde noviembre de 2005 (1%), lo que coincide con un mayor crecimiento de la demanda interna (10,9 % durante los primeros 7 meses de 2007)”. Es decir, las presiones inflacionarias no sólo vienen de fuera.

Por otro lado, dentro de la muestra de 25 ciudades que toma el INEI para elaborar la inflación nacional, en 21 ciudades se observó un incremento mayor que el promedio. Las ciudades con mayor inflación fueron Moquegua (5,9%), Ica (5,6%) y Pucallpa (5,4%). Puno, Lima y Huanuco reportaron tasas de inflación de entre 2,1 y 2,6%. En pocas palabras, en Lima estaríamos sintiendo uno de los menores impactos de la inflación. Es más, como sabemos, mediante el Fondo de Estabilización de Combustibles, se ha congelado el precio interno de los combustibles, a pesar del fuerte aumento de los precios internacionales. Es decir, la inflación pudo haber sido mayor.

En conclusión, y de acuerdo con el BCR, "los principales determinantes en la proyección de inflación son las presiones de demanda, condiciones de oferta doméstica, inflación importada y expectativas de inflación".

Lo que se nos viene
No puede decirse que el BCRP es un fracaso. La elevación de la tasa de inflación bien podría ser revertida. Es sólo que ahora, el Banco Central, debe luchar fuertemente contra las expectativas de inflación de la población. Para entender esto, es necesario conocer el concepto de inercia inflacionaria. Ésta se refiere a la importancia de la inflación pasada en la determinación de la inflación futura. Si existe la creencia de que las elevaciones en los precios son temporales, entonces no se propagará hacia el futuro. Si, por el contrario, existe la creencia de que estos aumentos son cada vez mayores, y han venido para quedarse —como algunos medios de comunicación han insinuado irresponsablemente— los impactos de las expectativas de la población en la inflación futura podrían jugarnos una mala pasada.

De acuerdo con el Marco Macroeconómico Multianual 2007, “la inflación se ubicaría ligeramente por encima del rango meta (3%) en los siguientes meses (luego de agosto del 2007), debido a la mayor inflación importada que se viene registrando. Posteriormente, convergerá a 2% hacia fines del 2008”. Evidentemente, la parte que no se cumplió de la prediccion fue el “ligeramente”. Pero aún queda tiempo para ver si es que efectivamente la segunda parte de la predicción se cumple. ¿Inflación bajo control? A ver, pues...

ACTUALIZACIÓN: Carlos del Carpio, como parte del GRAN COMBO CLUB, comenta el presente artículo. Se recomienda (para verlo, hacer click aquí).

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*Basado en el Marco Macroeconómico Multianual (MMM) del Ministerio de Economía y Finanzas, el Informe de seguimiento del MMM del Viceministerio de Ec. y Fin., y en el Reporte de inflación del Banco Central de Reserva del Perú.

** Esta afirmación no es una crítica. Resulta evidente que incluso a las mejores clarividentes podría habérseles dificultado predecir el comportamiento de la inflación, dado los contextos nacional e internacional.

Ministerio del Medio Ambiente (MMA): ¿puntada sin hilo?

En términos de economía medioambiental, el concepto quizá más importante es el de externalidad. Una externalidad, en pocas palabras, ocurre cuando las actividades de un agente económico afectan —positiva o negativamente— las actividades de otro agente, de manera tal que no se ve reflejada en las transacciones del mercado. Son ejemplos de externalidades negativas el conductor de un auto que emite ingentes cantidades de dióxido de carbono o la empresa de extracción minera que sobrepasa los estándares internacionales de emisión de plomo. En ambos casos, las actividades privadas afectan el aire, respirado por todos. Pero los agentes no compensan a los perjudicados.

Resulta evidente que los agentes siempre sobreproducirán externalidades negativas si no se les regula[1]. Puede legislarse —digamos límites a la contaminación por parte de los autos o límite de cantidad de plomo presente en el aire, como resultado de actividades mineras— con la consecuente punición en caso de no cumplirse los estándares: un impuesto o una multa. Hay que ser, no obstante, muy cuidadoso con los incentivos que se crean. Una multa baja o un Estado que demuestra que las sanciones son ley muerta incentivan el comportamiento descontrolado de los agentes. Si pagar la multa resulta más barato que controlar las emisiones de plomo, la empresa optará por incorporar la multa en su “estructura de costos”. En todo caso, resulta evidente que la compensación económica luego de que los niños respiran plomo no es preferible al control de emisiones.

EL MINISTERIO
Basándome en el proyecto de ley 2026/2007 —publicado en la página del Congreso— observamos que el primer objetivo es “establecer una política ambiental nacional orientada al logro del desarrollo sostenible del país”. Ello implicará regular las externalidades. Otro objetivo es “promover y controlar el aprovechamiento sostenible de las aguas continentales, los recursos naturales y la biodiversidad, garantizando su calidad ambiental y la protección de la salud humana y los ecosistemas”. Sigue siendo general, así que en las siguientes páginas se busca delimitar más claramente las funciones. Ello se hace mediante la explicación de las funciones del Subsector de Recursos Naturales, explicándolas en sendos acápites: funciones en materia de recursos hídricos (13 acápites), de recursos forestales y fauna silvestre (10), de áreas naturales protegidas (15), de diversidad biológica (9). ¿Se hace alusión explícita a las actividades mineras? Ninguna. Ni en esta parte ni en el resto del documento. Aparentemente los organismos[2] que se fusionarían para dar paso al MMA no contemplan funciones en dicha materia. Así, el Ministerio de Energía y Minas seguiría teniendo el control de la Dirección de Asuntos Ambientales Mineros y la Dirección de Asuntos Ambientales Energéticos.

Primera observación: La palabra minería —o cualquiera de sus derivados— debería estar reiterada y claramente en las funciones del MMA. Las expectativas en la creación de este ministerio han sido grandes porque es conocido que la mayoría de los conflictos sociales tienen origen en la contaminación originada por actividades mineras y energéticas.

Segunda observación: Tampoco se explicita el asunto de la regulación de gases emitidos por el parque automotor. Es conocido el efecto en el sentido de pérdida de horas/hombre, por lo que abordar este problema debería ser responsabilidad del MMA.

Tercera observación: En un documento titulado ACUERDOS DE LA PROPUESTA DE CREACIÓN DEL MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE (PROYECTO DE LEY 2055/2007) —también disponible en la página web del Congreso— se pone como objetivo numero UNO: “elaborar una política ambiental nacional de acuerdo a los convenios y tratados internacionales, que garanticen el desarrollo sostenible del país”. Aquí la clave es “tratados internacionales”. En los TLCs con EEUU y Chile, uno de los puntos críticos es el tema de solución de controversias Inversionista-Estado que le otorga a las trasnacionales el derecho de exigir compensaciones monetarias por el impacto de las acciones gubernamentales. Aunque se privilegia la solución negociada, en caso de que ésta no sea fructífera, se contempla el arbitraje internacional, sustituyendo así las legislaciones y el sistema judicial peruanos. En el tema que concierne al presente artículo, lo preocupante es que dichas controversias podrían ser medidas no discriminatorias del Estado para proteger el medio ambiente o el bienestar en general (tributos, regalías, etc.). Ellas podrían considerarse como expropiaciones indirectas.

¿Qué quiere decir todo esto? Que aun cuando se incluyan la regulación y supervisión de las actividades mineras y energéticas en las funciones del MMA, habría que determinar cuál sería el verdadero margen de acción del Estado.

Una cuarta observación es lo manifestado como la función del Subsector de Recursos Naturales: encargado de la “planificación, gestión, desarrollo, administración, regulación del agua (...) de la diversidad biológica y los conocimientos ancestrales y tradicionales”. ¿Sabrá el Presidente García y los futuros encargados del MMA que se enfrentan a un TLC (Perú-EEUU) ya ratificado que contraviene dicha función? En él, se aprobó la patentabilidad de plantas —sí, de plantas— lo cual atenta contra la biodiversidad y los conocimientos tradicionales, pues es conocido que los conocimientos de las comunidades indígenas son perseguidos por el mercado de la Biotecnología de los países desarrollados. ¿Sabemos qué y cómo hacer las cosas? ¿Somos conscientes de cuánto podremos hacer?

Finalmente debo añadir que la creación de Ministerio del Medio Ambiente en Perú es un paso importante, pero —de acuerdo con lo anteriormente expuesto— no es suficiente. Afortunadamente es sólo un proyecto de ley. Un borrador.


[1] La responsabilidad social de las empresas merece un artículo aparte. Para mí, queda claro que es parte de una estrategia de maximización de beneficios.
[2] Consejo Nacional del Ambiente (Conam), Instituto Nacional de Recursos Naturales (Inrena), Instituto Nacional de Desarrollo (Inade), Programa Nacional de Manejo de Cuencas Hidrográficas y de Suelos (Pronamachcs) y Dirección General de Salud Ambiental (Digesa).

martes, 22 de enero de 2008

The economy, stupid! : el juego

The economy, stupid! es un juego en línea que pone al jugador frente al escritorio de primer ministro de un país. El objetivo del juego es durar los cuatro años de gestión y ganar las elecciones al final de ésta. Es decir, uno pierde si es sacado por presión popular o si, al final de la gestión, la aprobación no es mayor al 50%.

Aunque carente de la sofisticación 3D de los juegos modernos, The economy, stupid! promete un buen tiempo de frustración y mediano entretenimiento. Aquí una pequeña reseña:

EL JUEGO
En cada turno (que representa 2 meses) aparece un panel en el cual se puede tener acceso a un reporte del comportamiento de la economía, gráficos de las principales variables (inflación, PBI, desempleo, consumo, inversión, gasto de gobierno, recaudación, etc), estadísticas de la aprobación (tanto de la población en general, como de los distintos grupos: jubilados, sectores público y privado, desempleados) y cuestiones como el déficit presupuestal y el nivel de la deuda como porcentaje del PBI.
De otro lado, los instrumentos que tienes como policy-maker son cinco: impuesto al ingreso (de personas, empresas, etc), impuestos indirectos (IVA), beneficios a los desempleados y jubilados, y el financiamiento al sector público.

Uno recibe una economía que se dirige al colapso total. Bajo financiamiento al sector público, altas pensiones a los desempledos e impuestos indirectos altos. Además, la deuda como porcentaje del PBI debe ser menor a 50% por ley, y en los períodos anteriores -como puede verse al nicio del gráfico- ésta ha venido creciendo geométricamente. La clave es controlar esta variable, buscando minimizar los descontentos sociales: que haya una adecuada provisión de bienes públicos, bajo desempleo, baja inflación e impuestos moderadamente altos.

Resulta una buena idea fijarse metas de déficit que primero hagan que la deuda se incremente a tasas menores, para luego -con superávits- hacerla disminuir. Sólo allí podrán aplicarse las políticas que lleven al mayor empleo, cuidando que la inflación no se dispare.
Es importante prestar atención al panel de información inicial. Allí se avisa cuándo la economía goza de un contexto internacional bueno, lo cual eleva el producto vía las exportaciones. Ello debe ser aprovechado porque esa etapa de auge exportador termina (después de todo esta economía no es tan ficticia) y se inicia una recesión que puede ser contrarrestada si se fue prudente con anterioridad.

Debe añadirse que esta economía -a pesar de que el PBI crezca sostenidamente, especialmente en el auge exportador- no registra cambios significativos en el desempleo (¿más semejanzas?). Corresponde al policy-maker solucionar este problema y enfrentar otros trade-offs.

Finalmente, las medidas populistas que heredan a la siguiente gestión un contexto insostenible pueden llevar al triunfo en contadas ocasiones, pero siempre representa un reto sacar adelante la economía, manteniéndola sana (¿moraleja?).

Ojalá puedan darse una vuelta por esta página. Ojalá no los echen a patadas de sus oficinas. ¿Quién dijo que manejar una economía era fácil? El link del juego es
http://www.theeconomystupid.eu/manual.html

jueves, 10 de enero de 2008

El mercado de la religión

Me tomo una licencia. No más PBI ni pobreza. No por hoy. Hoy quiero discutir algo que bien podría caer en la categoría de trivialmente trascendente. No cabe duda de que el Perú es un país religioso. No hay certidumbre de qué religiones existen. Me atrevería a decir que hay casi tantas como creyentes. El catolicismo —aunque le duela a los curitas— es interpretado y tergiversado por todo mundo a su antojo. Y esto lo dice un católico que suele asistir casi todos los domingos a Misa, y que ha percibido que se registra mayor afluencia de público en fechas como la Navidad o el Domingo de Ramos. De alguien que en el colegio solía entrar un minuto a la capilla, y observaba cómo —curiosamente— en fechas de exámenes finales, los colegiales se acercaban en manada, como si el Espíritu Santo les fuera a soplar la fórmula de los productos notables. Como si, de hecho, se pudiera ser católico por momentos. No practicante, se engañan algunos. Y ni hablar del sincretismo religioso, ni de las nuevas religiones.

¿Podríamos ensayar modelar los comportamientos de los feligreses y las iglesias como agentes económicos? Hagámoslo bajo riesgo de excomunión.

La demanda por salvación
Aunque parezca extraño, no todo el mundo quiere salvarse. Si existiera la certeza de que la salvación existe, la demanda sería igual a la población mundial. Pero algunos simplemente no creen en la salvación. Otros creen que pueden salvarse sólo siendo buenos y no necesitan de una iglesia. Y están los que sí creen que la iglesia es necesaria. Dentro de este último grupo están los que van a Misa, y los que van esporádicamente, pues usualmente el costo de oportunidad es muy alto. Digamos que prefieren quedarse durmiendo hasta tarde o viendo Panorama los domingos. En todo caso, no cabe duda de que la demanda fluctúa a lo largo del tiempo. En momentos difíciles la gente suele recurrir al Dios que habían dejado empolvado en el cajón; o se desilusionan tanto con ese Dios que parece no escuchar las plegarias, que simplemente dejan de creer en Él.

La oferta de salvación
Podríamos decir que el tipo de oferta depende del tipo de religión. Hablando de las más importantes en el Perú, las Católicas y Protestantes ofrecen salvación a todo aquel que acepte a Jesús como Salvador. Todo el que quiera y haga lo necesario para salvarse, lo hará. En el caso de los Testigos de Jehová, digamos que la oferta es limitada: sólo 144 mil se salvarán. Existe racionamiento —como existe en el mercado de créditos—; es decir, no todo el que demanda, obtiene. Es lo que se llama un mercado no-walrasiano.

¿Cuánto cuesta la salvación?
Una vez más, la respuesta depende de la iglesia. En rigor, uno podría salvarse sin gastar un solo centavo. Es decir, podría asistir a Misa, no comprar la hojita, no dar limosna y aplicar siempre las enseñanzas de Jesús, y listo. Salvación. Pero, las grandes construcciones de templos católicos, protestantes y mormones —en especial en países más desarrollados— nos indican que fuertes cantidades de dinero se mueven en este rubro.

De todas, la Católica es la religión que menos explícita hace su tarifa. Recordemos que es una ofrenda y no una limosna económica, dicen en Misa. Y cada quien pone lo suyo. Siempre hay un billete en la canasta, y a menudo muchas monedas de diez y veinte céntimos. Uno que otro ignora a la persona que pasa con la canastilla y sigue cantando. No paga nada. Un free rider total. Quiere salvación, sentándose en las bancas, consumiendo las hostias y la electricidad que no paga. Sin embargo, la mayoría de las iglesias apartadas del catolicismo hacen muy explícito que lo correcto es entregar el 10% (diezmo) de tus ingresos. Nadie te controla —no existe un mecanismo que debite automáticamente el 10% de tu cuenta de ahorros, al menos no por ahora— pero existe la presión de hacer “lo que está en la Biblia” y la de los hermanos que están pendientes de cúanto diezma el hermano fulano o el hermano mengano. Así, evidentemente en el Perú, la Iglesia Católica ha venido convirtiéndose en la cenicienta. Las iglesias protestantes han dejado atrás el lujo barroco del catolicismo para dar paso a confortables bancas acolchadas, con biblias, canciones proyectadas con Power Point y lujosas orquestas que tocan los movidos cánticos.

La iglesias como agentes
Pero no seamos mezquinos. La religión es una actividad que evidentemente genera costos. Si nadie aportara, las iglesias no podrían seguir abriendo sus puertas. Algún financiamiento es necesario. Las hostias, la luz, las imágenes, los cálices y las flores no se compran solos. Pero en el caso de la Iglesia Católica, los feligreses sostienen al párroco y a menudo a congregaciones de hombres y mujeres célibes. En el caso de las protestantes, con frecuencia hay que mantener al pastor, a la esposa, a los hijos, etc. En la serie de televisión Sétimo Cielo, por ejemplo, la iglesia mantiene al pastor, a su esposa y a su media docena de hijos y acompañantes.

Y si bien es cierto, muchas iglesias —especialmente en las zonas marginales— viven en la mayor austeridad; en las zonas más pudientes, si realmente existe la idea de maximizar la utilidad mediante el desprendimiento de cosas, para compartir con los más pobres, ¿por qué no se gasta menos en diseños fastuosos de templos? ¿Por qué se usan cálices bañados en oro y no simplemente unos de madera, bien cholos? ¿Por qué no se imprimen menos ediciones de Atalaya y Despertad! para dar de comer a los niños? ¿Por qué no se organizan menos luaus y reus con los hermanos, y más chocolatadas en barrios marginales?

Cualquier sugerencia o comentario respetuoso se acepta, especialmente si propician una segunda parte.

miércoles, 9 de enero de 2008

¿Algún día?

UNO CORTITO SOBRE EL 2007

El 2007 ha sido un año como pocos. La presión tributaria, los ingresos tributarios, las exportaciones, las inversiones públicas y privadas, el consumo, el ingreso per cápita, todas estas variables han mostrado una evolución favorable. Pero el PBI ha sido la variable estrella[1]. Reportó un crecimiento de 8.3%, el mayor crecimiento desde 1994 (un impresionante 12.8% que disminuyó muy significativamente en los siguientes años).


Los pronósticos para este año son, no obstante, no tan favorables. Conservadores, más bien. La desaceleración de la economía norteamericana y la elevación de los precios del petróleo -ambos, como puede verse, factores externos- son una pieza clave en dichos estimados. Conservadores, como dije.

Ante ello, el Ministro de economía ha manifestado que el manejo será cauteloso y que se buscará mantener la disciplina fiscal. Para ello, el gasto público toma relevancia. ¿Qué hizo recientemente dicho ministerio? La entrega de un bono extraordinario de 300 soles a empleados públicos. La razón para esto es la prudencia. Se pudo otorgar un bono extraordinario, porque tuvimos un crecimiento extraordinario. Embarcarnos en elevar los sueldos de los trabajadores públicos de manera permanente implicaría que tenemos certidumbre de que el financiamiento para dichos aumentos en el futuro es relativamente seguro/estable. Pero sabemos que no es así. No todavía.

Y es que nuestro país aún no ha conseguido la estabilidad necesaria. La pregunta es ¿algun día la alcanzará? Ciertamente, hemos mejorado mucho. El Perú ha recibido mayores inversiones en los últimos años. Hemos crecido durante siete años consecutivos, el ingreso per cápita se ha casi duplicado. El sol ha consolidado su fortaleza a pesar de las intervenciones del Banco Central. Cada vez menos gente ahorra en dólares, pero aún hay gente que lo hace. Aun hay gente que cree que el Perú no los dejará desarrollarse, y que deben irse. ¿Por qué? Porque están vivos los fantasmas: aquel de la hiperinflación, de los fondos públicos malgastados (o incluso robados), de las recesiones, de los gobiernos nefastos que se eligieron con el corazón -o que ingresaron o se quedaron por la fuerza-, lde las medidas populistas de quien busca obtener réditos de la actividad política, del outsider radical que puede echar todo a perder y no conseguir nada. En el Perú, uno nunca sabe. Yo me pregunto, ¿algún día?


[1] Es bueno fijarnos en el PBI, en su crecimiento. Sin embargo, deberíamos comenzar a observar si los niños están mejor nutridos, si aprenden, si la cobertura de los servicios de salud se incrementa, etc. Los indicadores que, después de todo, son los que importan.