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lunes, 18 de febrero de 2008

Cuando las predicciones fallan III: el PBI*

En el caso del producto, las predicciones también fallaron. De hecho, lo hicieron dos veces. En primer lugar, ya en el Marco Macroeconómico Multianual 2007-2009 se auguraba un crecimiento de entre 7% y 8%. Con el terremoto del 15 de agosto, el MEF hizo una actualización de sus predicciones que situaba el crecimiento, esta vez, entre 6.5% y 7%. Al final del año, el crecimiento reportado fue de 8.3%. Un porcentaje mayor, incluso, que el más optimista. El presente artículo revisa el acontecimiento del terremoto en Ica, sus implicancias en el crecimiento económico y un esbozo de explicación sobre las posibles causas del asombroso crecimiento. Se aceptan colaboraciones.

Terremoto 2007
Como sabemos, un terremoto de grado 7 en la escala de Richter sacudió el departamento de Ica, dejando numerosos daños materiales y humanoso no sólo en este departamento, sino también en Lima, Junín, Ayacucho y Huancavelica.

Un terremoto tiene implicancias económicas en el sentido de que afecta a consumidores, productores y al sector público. Para los consumidores —los de Ica, en todo caso— disminuyen sus posibilidades de generación de ingresos, pierden bienes y stock de capital y, por tanto, la calidad crediticia de las familias se ve deteriorada. Los productores también pierden capital instalado, lo mismo ocurre con su situación crediticia y producen menos. Por otro lado, el sector público percibe menos ingresos y debe incurrir en mayores gastos.

"Numerosos centros educativos, establecimientos de salud, edificios, tramos de
carretera y puentes han sido afectados o destruidos. Asimismo, servicios básicos
como electricidad, agua y teléfono fueron interrumpidos en la zona del desastre
impidiendo el normal desenvolvimiento de las actividades de las familias y
empresas y de las comunicaciones. De esta manera, según estimaciones
preliminares, el costo de la reconstrucción de la infraestructura pública
ascendería a US$ 220,7 millones."(MMM 2008-2010)

En los últimos años, Ica fue considerado lo más cercano al pleno empleo: recordemos los trillados ejemplos de agroexportación de espárragos y alacachofas. Según el MMM 2008, "el producto de Ica se concentra principalmente en el sector servicios (32,8%), sector manufactura (22,4%) y sector agropecuario (20,9%). Asimismo, la actividad de la región Ica representa alrededor del 2,4% del PBI nacional".

¿Y entonces?
Ahora bien, uno podría pensar que —a pesar del terremoto en Ica— no sólo no crecimos a una tasa menor que la estimada, sino que, de hecho, logramos crecer a una tasa superior a la esperada. Y es bueno. ¿O no? Dejo este post principalmente para que el que desee deje sus opiniones acerca de las razones de este crecimiento que nuestro presidente —orgullosísimo— califica como asiático. A continuación, algunas razones que creo ubicar.


El primer gráfico corresponde al crédito bancario al sector privado durante el año 2007. Si existe más crédito, la demanda se reactiva. Si la demanda es mayor que la oferta, se crean presiones inflacionarias. El segundo gráfico es el de la emisión primaria durante el año pasado. Una clara política monetaria expansiva que contribuye al crecimiento, pero también a la inflación—a menos que se esterilizara lo suficiente. El último gráfico representa las exportaciones totales, las tradicionales y las no tradicionales. Vemos que las fluctuaciones de las exportaciones totales (amarillo) son reflejos de la volatilidad de las exportaciones tradicionales (verde), pues las NO tradicionales (rojo) no mostraron mayores perturbaciones. ¿Cómo interpretamos ese gráfico? ¿Será que los descensos del tipo de cambio, a pesar de las intervenciones del BCR, truncaron unas exportaciones que parecían crecer? ¿O será que las exportaciones no registra(ro)n caídas drásticas, aun cuando el tipo de cambio sí lo hizo —en cuyo caso, por qué se desvive tanto el BCR por intervenir? Otro punto importante para explicar el crecimiento sería la política fiscal expansiva...

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* Basado en la actualización del MMM 2008-2010

viernes, 1 de febrero de 2008

Cuando las predicciones fallan II: el tipo de cambio

Sin duda el año que pasó se caracterizó por un descenso del tipo de cambio evidente. Incluso a pesar de los esfuerzos del Banco Central. ¿Qué pasó?

¿Por qué es "malo" que el sol se haga más fuerte?
Básicamente esto afecta negativamente a dos tipos de agentes: los que ahorran en dólares y los exportadores. Por una parte, los que desconfiaron —justificadamente— del sol y prefirieron ahorrar en dólares, ahora ven cómo sus ahorros se ven reducidos por estas movidas del tipo de cambio. En términos reales, pueden comprar menos con 100 dólares de lo que podían haber comprado antes. Por otro lado, los ingresos que perciben los exportadores ahora valen menos. Los salarios que pagan a sus empleados y la gran mayoría de sus insumos están en soles. Se deben utilizar más dólares para pagarlos. Como consecuencia, la actividad exportadora se hace menos rentable.

¿Y quiénes sí se ven beneficiados? Pues aquellos que adquirieron deudas en dólares. Ahora podrán destinar menos soles para pagar sus deudas denominadas en dólares y utilizar el excedente en lo que crean más conveniente.


¿Por qué bajó el tipo de cambio en el 2007?
En realidad, existe evidencia clara de que el dólar está perdiendo fortaleza frente a muchas otras monedas en los mercados internacionales. El debilitamiento de la economía norteamericana es innegable. En el caso específico de Perú, debemos considerar además que, como economía emergente —con una franca mejora en su desempeño macroeconómico— la mirada de inversionistas extranjeros están puestas sobre nuestro país. Lo que sigue es un análisis intuitivo de cómo una simple paridad de tasas de interés nos arroja como resultado lógico una apreciación del sol. Al haber un menor riesgo país —como es el caso de Perú*— la prima por riesgo (es decir, ese derecho de piso que debemos pagar los cariñosamente llamados “países en desarrollo” por ser propensos a la inestabilidad y los cambalaches) que debemos ofrecer a los inversionistas es menor. La mayor rentabilidad en inversiones nacionales generará un ingreso de capitales. Los inversionistas buscarán cambiar sus dólares por soles. Y aquí ya es sólo cuestión de oferta y demanda.

Si aumenta la oferta de dólares, resulta natural que su precio (el tipo de cambio) baje. Este incremento en la oferta de dólares también se ve reforzado por un aspecto típico en países del tercer mundo: las remesas. Y por último, aunque definitivamente no menos importante, están las expectativas de la gente. Sí, de nuevo las expectativas. Al igual que con la inflación, si la gente espera que el tipo de cambio siga bajando, sucederá. Cuando los ahorristas, asustados, venden sus dólares contribuyen aun más a esa abundancia de dólares en el mercado y el tipo de cambio se va para abajo, a pesar de los esfuerzos del BCR.

Lo que hace el BCRP
Cuando el Banco Central hace noticia por haber comprado una inusitada cantidad de dólares, lo que está haciendo es intervenir en el mercado cambiario para revertir la tendencia observada. En pocas palabras, si los inversionistas, inmigrantes y ahorristas ingresan dólares a la economía, el BCRP los saca, para evitar las presiones depreciatorias sobre el dólar. Ahora, para eso debe emitir soles (si no, ¿con qué habría de comprar los dólares). ¿Inflación? No necesariamente, si es que el mismo BCR se encarga de retirar los soles, posicionando bonos. Aun así, siempre será más fácil comprar dólares con dinero recién hechecito que conseguir gente que compre bonos soberanos de un país en desarrollo.

¿Por qué interviene el BCR?
Según la página del BCRP, “las intervenciones cambiarias están dirigidas a reducir la volatilidad del tipo de cambio, sin establecer un nivel sobre el mismo (…) se busca evitar movimientos bruscos del tipo de cambio que deterioren aceleradamente los balances de los agentes económicos”. En estos últimos años, ha intervenido para intentar mantenerlo relativamente estable a pesar de las presiones a la baja —sin mucho éxito a partir de la segunda mitad del 2007— presumiblemente porque un descenso estrepitoso del tipo de cambio hubiera frenado el boom exportador que alimentó —y continúa alimentando— nuestro crecimiento. Un movimiento así hubiera, además, perjudicado a los ahorristas en dólares. El BCRP es consciente de que el grado de dolarización financiera en nuestro país es alto, y que este tipo de movimientos del tipo de cambio también hubiera sido recesiva por el canal mencionado.

Pero ¿es claro que los efectos negativos de un menor tipo de cambio sobrepasan a los positivos? ¿Se trataría realmente de una catástrofe de enormes proporciones, como quiere hacerlo ver en el gobierno?

Claro, si el BCRP se empeña en mantener un nivel artificial del tipo de cambio, en realidad lo que hace es frenar el proceso de desdolarización de la economía. No hay incentivos para dejar la moneda yanqui. Si encima, el mismo presidente —Alan Alan— declara orgullosísimo que defenderá el tipo de cambio como hasta ahora, pues bienvenidos los capitales golondrinos, bienvenida la especulación. Más y más capitales llegarán esperando que el tipo de cambio caiga en Perú como lo hizo ya hace tiempo en los demás países que García parece mirar por encima del hombro, porque dejaron que el mercado fortaleciera las monedas locales.

Finalmente en el MMM 2008-2010, se predice que “en el 2008, (…) el tipo de cambio promedio anual registre S/. 3,16 por dólar”. Esto nos deja dos posibilidades: o el tipo de cambio se disparará en los siguientes once meses o las predicciones no consideraron probable una caída tan brusca del mismo —sobreestimaron, quizá, su capacidad de intervención. Me inclino, claro, por esta última opción.

Sugiero el artículo de Silvio Rendón: El dólar y los que lo defienden.

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* Nótese que hace unos meses la agencia clasificadora de riesgo canadiense, Dominion Bond Rating Service, otorgó el grado de inversión al Perú. Claro, no es LA agencia clasificadora de riesgo; pero ciertamente sienta un precedente. Para más referencias, véase el comportamiento del EMBI+.