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jueves, 27 de marzo de 2008

¿Bienvenida la PUCP? 2

EN LOS COMENTARIOS HAGO ACLARACIONES DEMASIADO NECESARIAS.
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Tengo mucho que leer, y el trabajo no me da tiempo para escribir mucho. Aun así, hoy haré una excepción.

Y esta vez no es para escribir de la inflación. Tampoco acerca de cómo nuestro presidente le quiere bajar el dedo a la SUNAT, dándole atribuciones a los muy eficientes municipios. No. Hoy quiero comentar la frustración que siento cuando mi querida* Universidad enarbola la bandera de lo absurdo.

Matrícula y puestos
El turno de matrícula depende tanto del rendimiento académico como del número de créditos que se han llevado. Los que lo hayan vivido me entenderán. Uno "se esfuerza" por sacar buenas notas, y a la hora de la matrícula, termina fuera del curso porque quienes han jalado algunos cursos tienen prioridad sobre uno para llevar incluso los electivos. Jalando, sumas los créditos de aquellos cursos que no jalaste y te impones sobre los que, aunque no hayan jalado nunca, han llevado menos créditos que tú.

Análisis Financiero
Durante años, la facultad abre sólo un salón con 40 vacantes, si no me equivoco, para el curso de Análisis Financiero. Lo curioso es que en la prematrícula, siempre se inscriben más de 70 personas. A ver, ¿dónde están los economistas de la facultad? La situación persiste ciclo tras ciclo, y la demanda es el doble de la oferta. Siendo financiero un curso muy importante, obligatorio en muchas universidades, requisito para otros electivos de finanzas.. ¿Qué se ha hecho?

Retirarse de cursos
Bueno, creo que ya es por todos conocido que, si uno se retira de un curso, debe seguirlo pagando. Dando que mis prácticas se cruzan con una de mis clases, pregunté si podía retirarme de un curso sin tener que pagarlo. Después de todo, mi promedio podría verse perjudicado; no iba a percibir ningún servicio, y no es que haya dejado a alguien fuera del curso, pues el salón tiene tantos alumnos como la mitad de las vacantes. La tardía respuesta de la Secretaría de la Universidad fue:

"lo único que puede hacer en este momento es el retiro académico del cursos en cuestión (...), el cual cuenta únicamente para efectos académicos y no modifica el monto de los pagos a los que el alumno se ha comprometido. Excepcionalmente, una vez efectuado el retiro académico, podrá solicitar a la Secretaría General la condonación del pago correspondiente a los derechos académicos del curso en el cual se ha retirado"

Ustedes dirán ya, retírate del curso y luego solicita una condonación del pago. No. Quizo el destino que justo hoy me acercara a Mesa de Partes. Y quizo también que, raro en mí, pidiera el Plan de Estudios 2008. Es más, quizo que lo abriera en la página exacta de este texto (pág. 104):

"El retiro de un alumno de alguno o de todos los cursos (...) se tendrá en cuenta únicamente para efectos académicos, aún cuando aduzcan razones de salud. La aceptación del retiro no modifica el monto de los pagos (...)"

No sé si ustedes lo ven así; pero considero que estuve a punto de ser "inducido a un error" . Sí, sí, sal del curso nomás. Luego mandas tu solicitud para que no te cobren el curso del cual te retiras. La pregunta es ¿me hubiesen condonado el pago por motivos laborales, sabiendo que ni siquiera lo hacen cuando tienes problemas de salud? (a menos que sea infecto contagiosa, en cuyo caso la Universidad te pide que te retires, para proteger a sus alumnos).

Y, la cerecita...
Y el colmo es este. Es la misma historia del turno de matrícula. Sólo que aplicado a Seminario de Tesis 1. Y es más, sumémosle un muy arcaico y, en mi opinión, deficiente sistema de matrícula.

En la matrícula online, lo que uno hace es seleccionar simplemente SEMINARIO DE TESIS 1. Luego uno debe llenar una hojita con sus prioridades de temas y enviarlo a la Secretaría de Economía . Sí, una hojita. El punto es que uno bien (como le pasó a una compañera) podría terminar siendo asignado a un tema que no estaba en sus prioridades. Sí, ¿sabes qué? Tú tema es éste. Claro, eso no siempre pasa. Me pasa a mí porque nunca he jalado nada, tengo un buen promedio pero no he llevado tantos créditos como los demás estudiantes de Tesis 1. Pero ya pues, perdí, lo acepto. El punto aquí es que, muuuuuuchas hojitas entran a una oficina, y luego salen los resultados, como si salieran de una caja negra. Ni siquiera hay la rigurosidad (aunque no esté yo de acuerdo con el sistema, como ya lo dije) de un sistema informático.

Sé que estoy en el quinto superior. Si yo hubiera sabido que no alcanzaría mi primer, segundo o tercer tema de tesis no me hubiese metido en este ciclo. Eso lo hubiera podido saber, como sucede en otros cursos, si la matrícula de los temas hubiera sido online. Pero no. Uno sólo se inscribe en Tesis 1, y ya luego si puedes desarrollar el tema que realmente te apasiona... es cuestión de suerte. Casi una lotería. Y ni pensar en retirarse de este curso, tampoco, porque ya sabemos cómo es la historia. ADEMÁS LE DICEN A UNO QUE SEPARE LOS HORARIOS MIÉRCOLES DE 6 A 8PM Y LOS VIERNES DE 2 A 4, PORQUE CADA ASESOR HACE TALLERES EN DISTINTOS HORARIOS. ¿CÓMO PUEDO MATRICULARME, HACER UN HORARIO DE CLASES Y PROGRAMAR MIS PRÁCTICAS CON LA INCERTIDUMBRE DE NO SABER EN QUÉ HORARIO ME ATENDERÁ MI ASESOR DE TESIS (NI QUIÉN SERÁ ÉSTE)? EL RANGO ES DEMASIADO GRANDE.

Ahora, cuando en la Universidad se cierran cursos "por motivos de fuerza mayor", se cancelan horarios, obligando a aquellos que se habían inscrito a no llevarlos, ¿reciben estos alumnos una compensación? ¿Por qué entonces no puede uno salir de un curso, A LO MUCHO pagando una penalidad, pero no TODO el creditaje?

¿Comentarios? ¿Representantes estudiantiles? ¿Tercio estudiantil? (se aceptan comentarios de todos)

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* Realmente creo que la PUCP es una Universidad muy buena. Una verdadera Universidad (aunque quizá cada vez menos). Por eso estudio allí y por eso me quedé allí. Eso no excluye que tenga derecho a pitear, especialmente cuando siento que mis derechos se ven vulnerados.

domingo, 16 de marzo de 2008

Populismo y anchovetas












Ya estuvo bueno. O sea, si la ministra de comercio, Mercedes Aráoz quiere cantar "el tamalito" en el programa de Cecilia Barraza (véase YouTube), bueno. Si la ministra de la mujer, Susana Pinilla, quiere jugar caranavales con una bola de niños eufóricos, bueno (total, ni que hubiera que promover el no despilfarro del agua). Si Rafael Rey hace una demostración, mismo Utilísima, para que las madres aprendan a hacer no se qué de anchoveta, en fin. Pero que Jorge del Castillo y Rafael Rey salgan alegremente a anunciar que el Gobierno pone en venta 300 toneladas de pescado a un sol el kilo, es demasiado.

El Gobierno colocará en terminales y mercados del país más de 300 toneladas
de pescado para que sea consumido por la población en Semana Santa, y así
evitar su desabastecimiento y aumento del precio, informaron hoy el primer
ministro, Jorge del Castillo, y el ministro de la Producción, Rafael Rey

En conferencia de prensa, realizada en la sede del Ministerio de la Producción, el premier añadió que la población espera este tipo de medidas, pues remarcó que en el pescado posee un alto contendido proteínico y su consumo beneficia principalmente a los niños.

A su turno, Rey afirmó que se han adoptado todas las medidas para llevar pescado a precios módicos a las mesas peruanas en estas fiestas santas, por lo que no hay ninguna razón para el desabastecimiento ni la especulación de precios para encarecer el recurso hidrobiológico. Agregó que su sector pondrá en marcha un mecanismo de control, para identificar a los malos comerciantes que aumentan el precio del pescado, y denunciarlos ante el Instituto Nacional de Defensa de la Competencia y de la Protección de la Propiedad Intelectual (Indecopi).


Incluso, el propio titular de la Producción visitará los terminales pesqueros de Ventanilla y Villa María del Triunfo a partir de las 05:30 horas y luego recorrerá los mercados y puntos de venta para verificar el cumplimiento de las disposiciones para abaratar el precio del pescado.


El problema aquí es la descarada metida de mano que hace el Gobierno, en aquello que dicen amar: el libre mercado. ¿Lo que están tratando de decirnos es que los comerciantes en los mercados y los pescadores (de bajos recursos, lo sabemos) están impedidos de apropiarse de un excedente? ¿Por qué? Populismo puro. La inflación le preocupa al Gobierno. Le preocupa bastante. Principalmente porque ES el gran peso que lleva encima y que lleva a la mayoría de la población a desaprobarlo. ¿Qué hacen, entonces? No quieren NINGÚN aumento en los precios, ni siquiera los que podrían resultar de una sana interacción entre la oferta y la demanda. Aumentos que pasarán una vez que la Semana Santa se haya ido, a diferencia de la inflación permamente en el resto de alimentos.

Así, para los citados ministros...

1) los comerciantes y pescadores son malos y especuladores (también deben serlo, por tanto, los supermercados que suben el precio del pavo en fiestas)

2) el pueblo debe obtener lo que espera, aun cuando ello implica que el Gobierno meta mano descaradamente en el mercado

3) sigue esa noción de que los ministros deben estar AHÍ. Cantando, jugando caranavales, poniéndose un mandil y cocinando. Supervisando en los mismísimos terminales pesqueros y mercados.
Populismo, populismo...

jueves, 6 de marzo de 2008

¿Prohibirá la ONU la Coca-Cola?

La ONU afirma que el Perú debe prohibir el chacchado de coca. Sí. Según RPP:

Dictar medidas internas para prohibir la práctica de masticar la hoja de coca en Perú y Bolivia, así como el uso de esa planta en la fabricación de productos destinados al consumo masivo, estableció la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE). (…)

Dicha recomendación colisiona con los usos tradicionales y medicinales de esta planta ancestral en ambos países, y cuestiona además el uso de la hoja de coca con fines industriales, en cualquiera de sus presentaciones, como la fabricación de té, mate o harina de coca. Masticar hoja de coca tendría un impacto en el aumento de la drogadicción, por lo que es necesario erradicar esa práctica, especialmente entre los jóvenes, según el informe de la JIFA.


El nombre COCA-COLA no es casual. La Coca-Cola sí usa un extracto de hoja de coca no narcótico, producido por Stepan Company en Maywood, New Jersey. Esta compañía es la única a la que el Gobierno Federal de Estados Unidos permite importar -principalmente de Perú- y procesar la hoja de coca. Dados los "efectos nocivos" de la coca, ¿la ONU forzará a la Coca-Cola ha quitar dicho componente de su fórmula secreta? ¿O es que la coca es mala sólo cuando la usamos nosotros?

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Aquí replico el artículo "Coca con cola" del 31 de julio del año pasado.

Estudios de la Universidad de Harvard han advertido el valor nutricional de la hoja de coca, afirmando que ésta “posee más calcio que la leche, tanto fósforo como el pescado y más hierro que la espinaca” (Guillermo Giacosa). Asimismo, se sabe que el cultivo de esta hoja da más cosechas al año y requiere menos agua que muchos de los cultivos que actualmente representan parte importante de nuestra dieta y aportan un menor valor nutritivo. Es importante considerar, por tanto, que la hoja de coca es —en términos de eficiencia— superior a los cultivos que actualmente se consideran rentables, pues reporta menores costos de producción y provee mayores beneficios nutritivos.

Por otro lado, es cierto que muchos cocaleros cultivan esta hoja por tradición, pero ella se iría al tacho si no hubiera comprador alguno. Evidentemente, los cocaleros son cocaleros también porque existe gente cuyos negocios involucran la compra de coca, gente que la demanda. Según las Naciones Unidas, producimos 70 mil toneladas de hoja de coca, de las cuales sólo 9 mil toneladas se utilizan para fines energizantes, medicinales, religiosos e industriales. El excedente va indudablemente al narcotráfico.

Si bien la hoja de coca posee un gran potencial en materia de nutrición, resulta claro que la satanización sobre este cultivo representa una de las principales trabas para que sus verdaderos beneficios sean aprovechados. Prejuicios basados en el hecho de que la hoja de coca representa el insumo principal para la producción de droga, aunque la hoja no sea en sí misma una droga.

Personalmente, considero que la alternativa más razonable es reducir los cultivos de coca no mediante la represión —bombardee usted, ministro— sino mediante el cambio gradual hacia cultivos más rentables. Si los cocaleros dicen que no sirven al narcotráfico, bastará con presentarles opciones que sean más rentables que la coca “como producto tradicional”. Evidentemente, no podrá superarse el precio que muchos de ellos reciben por la hoja como insumo elemental para la producción de droga. ¿Preferirán la ilegalidad rentable a la legalidad no tan provechosa?

No podemos olvidar, sin embargo, que la hoja de coca es parte de nuestro patrimonio y un recurso que bien podríamos utilizar para combatir los flagelos nutricionales. Una idea no tan descabellada sería reducir los cultivos a un poco más de las 9 mil toneladas que se producen actualmente para fines legales. Paralelamente, podría buscarse impulsar la industrialización de este cultivo, mediante procesos de elaboración de productos piloto que busquen hacerse un espacio tanto en el mercado nacional como en el internacional, donde las características estrella serían los bajos precios y los altos niveles de riqueza alimenticia. De prosperar esta alternativa, podría comenzarse a incrementar nuevamente la producción de hoja de coca, ya que ésta se habría tornado en un cultivo legalmente rentable. Evidentemente, la regulación en esta alternativa resulta medular para asegurar que los cultivos permitidos no se filtren hacia el narcotráfico.

Así como están las cosas —no obstante— el camino hacia el uso industrial de la hoja de coca se avizora intrincado y temerario, debido a los prejuicios impuestos internacionalmente (si la coca fuera gringa, empero, otro sería el cantar; sería algo así como el noni yanqui). De este modo, nuestra hoja no parece tener una perspectiva favorable, sobre todo en el mercado internacional —en el nacional, más bien lo tradicional y naturista ha adquirido gran devoción— especialmente porque la política comercial norteamericana (y probablemente también las demás lo harían) tiende a poner como condición para beneficios a la erradicación irrebatible de dicho cultivo. En un futuro, una vez reducidos las hectáreas sembradas, impulsar nuevamente el cultivo de hoja de coca para su utilización industrial podría llegar a plantearnos serios problemas con el país del norte en materia comercial. Entonces, estaremos ante una monumental disyuntiva.