Homo economicus: el blog's Fan Box

martes, 23 de septiembre de 2008

Comenta I: metas de inflación y política fiscal

A propósito de la sobrecarga laboral-académico, inauguro una nueva sección (en realidad es una manera de para dar paso a una mayor participación de comentaristas), la cual tiene además un par de links (se aceptan sugerencias). Se les invita, por supuesto, a comentar...

Metas de Inflación
Como se mencionó en un artículo anterior, el Perú tiene una política de metas explícitas de inflación cuyo objetivo principal es anclar las expectativas para elevar la efectividad de la política monetaria.

En ese aspecto, al menos, la política de metas de inflación ha fracasado recientemente. ¿Un poco apresurado? No. Hace unos años, quizás podría haber sido apresurado decir eso. Como reseño en el artículo mencionado, en los inicios la inflación de referencia era de 2,5 %(+/- 1%) y se buscaba la convergencia al final de cada año. Luego, se estableció una meta más ambiciosa de 2%(+/-1%) y se indicó que la convergencia sería en todos los meses.

Eso, claro, funcionó... hasta que se desató la inflación de alimentos importados y el crédito aumentó de manera desmedida. Entonces, llegaron medidas oportunas (y otras no tanto). Stiglitz indicaría incluso que, por intentar converger a la meta explícita señalada, muchos países emprenderían descabelladas políticas contractivas (véase la siguiente sección). Así que, como todas las modas, la política de metas de inflación fracasó en el Perú. Las expectativas de los diferentes agentes privados están ya por encima de la meta de inflación, al igual que la inflación misma.

Contracción Fiscal
Si no eres economista, no te desanimes por la siguiente ecuación:
Y = C + I + G + X - M ... (1)
(osea producto igual a consumo más inversión más gasto público más exportaciones menos importaciones)

Después de que se negaron a aceptarlo por meeeeeses (no, no, la inflación es meramente importada), es ya un consenso que la inflación es también creada por presiones internas. Presiones inflacionarias por un exceso de demanda (es decir, un lado derecho de la ecuación muy grande). El astuto MEF ha optado por bajar el gasto público (G). Lo que uno se pregunta ahora es: dada la recesión mundial que está por venir -ok, no faltará quien diga que no habrá tal cosa-, ¿es necesario poner el pie en el freno cuando una baja en las exportaciones lo hará eventualmente? ¿No ocasionaría eso una recesión nacional, pero con ganas?

Bueno, aceptemos que sí. Que es necesaria una política fiscal restrictiva. ¿Debe ser necesariamente quitandole presupuesto a las entidades gubernamentales? ¿Debe ser necesariamente contrayendo al Estado? Cabe la posibilidad -digo- de que la política fiscal sea restrictiva, pero expandiendo el sector público: mayor recaudación. Recordemos que si la ecuación (1) se abre, encontraremos por ahí una T. En efecto, podrían elevarse los impuestos -o hacerlos más efectivos y así obtener el mismo efecto. Pero uy, cuidado se espantan los inversionistas, cuidado con la I.

Y después de todo, ¿por qué debe contraerse el gasto público? Si en realidad lo que tiene que hacerse es contraer el gasto privado que, al nivel que viene creciendo, ha deteriorado la balanza en cuenta corriente. ¿What? O sea Ripley te ha prestado tanto con su tarjeta que se ha dado el lujo de importar e importar centenares de contenedores con zapatos Newport y poleras OIL COMPANY.

Lo que debe hacerse, creo, es elevar de manera efectiva la tasa de encaje, y lograr aumentar la tasa de interés real. Siendo que ésta última es igual a la tasa de interés nominal menos la inflación, resulta claro que el esfuerzo debe ser grande para que contrarreste el efecto de la inflación. Contraer el Estado no es la salida, menos ahora que nos abrimos al mundo.

Bueno, les cedo la palabra. Sólo les pido algo, seamos los más simples (no simplistas) posible. No todos los lectores son economistas.

miércoles, 10 de septiembre de 2008

Disclaimers sobre "the siembra-tu-lechuga"

En primer lugar quiero agradecer los comentarios en the siembra-tu-lechuga mechanism. El presente post busca hacer ciertos descargos. Y ahí muere el tema de la anecdótica declaración de Velarde. Luego vendrá un post que abrirá el debate sobre la política monetaria y, específicamente el esquema de metas de inflación. Siguiendo la motivación que dio origen a este blog (si no la sabes, lee esto) buscaré ser simple, mas no simplista.


1. Debo aclarar que, en el post pasado, nunca manifesté mi disconformidad con el esquema mismo de metas de inflación. Sólo disconformidad con las declaraciones de Velarde. Lo que tengo que decir acerca de la política económica viene en la parte II.

2. Primer grupo de frases. “Cuidado con el sarcasmo”, “Que me ponga en los zapatos de un pobre... ese es un argumento facilista y retórico”, “el argumento de ponte en los zapatos de un pobre me parece más que un argumento científico una frase paporreteada”, “aquel argumento que comienza con "los pobres" es justamente ser populista”

Bueno, qué puedo decir. No deja de ser curioso que se critique el "sarcasmo"/"poca rigurosidad" con la que el autor (osea yo) comenta las palabras del banquero central, pero que luego se sea taaaaan benevolente, no con un blogger, ¡no!, sino con el Presidente del Banco Central. ¡Total!Velarde hablaba medio en broma medio en serio sobre lo de plantar hortalizas. Rechazo que se pretendan descalificar mis argumentos por "populistas". Si contra algo se ha peleado desde esta casi desconocida tribuna es contra el populismo (ver posts). Evidenciar la situación crítica de los pobres, frente al empeoramiento de una variable que es -o debería- ser el único objetivo del BCRP no es populista. Tampoco mis comentarios son carentes de rigurosidad académica. Que quede claro.

"Algunos dicen que con escuchar ese tipo de comentario ya uno se da cuenta de su capacidad de gestión”

Que quede claro que yo no estoy dentro de ellos, especialmente para quienes me acusan de no ser académicamente riguroso. Además, queda claro que, TODAVÍA, no estamos discutiendo la política de metas, y que un banquero central debe pensar bien lo que dice. Cuando el profesor Dancourt, entonces banquero central encargado, me enseñó macro 1, comentó que muchas veces los periodistas intentaban jalarle la lengua, pero que él se mantenía prudente. Y sí, entendía la importancia de la prudencia en una autoridad, que puede estar enviando señales (que impactan en las expectativas) aún cuando no lo quiera. En ese sentido, si te dicen que te pongas a sembrar hortalizas (y te sientes a verlas crecer) el banquero no está precisamente colaborando a anclar las expectativas de inflación. ¿O sí? Tampoco, al margen de las medidas de política que se discutirán después, está contribuyendo a construir una imagen de seriedad de la institución. ¿O sí?

“Velarde tiene razón, obviamente en sentido figurado” El diccionario RAE define figurativo como "representación o figura de otra cosa". ¿Cómo puede ser siembra-tus-hortalizas una frase figurativa?¿Figurativa de qué?


4. Con respecto a que el desempeño macroeconómico se ha deslucido, me reafirmo. Quizás a la hora del ALC-UE, todos resaltaban nuestro casi-asiático crecimiento, y nuestra inflación (que entonces era la segunda más baja de América Latina), el otorgamiento del grado de inversión, incluso la “reducción de pobres". Pero la verdad de las cosas, es que al ciudadano de a pie no le importa los resultados comparados. Le importan los absolutos. Y aquí las cosas –¡¡los alimentos!!—están caros. Mucho más caros. Y eso, señores, ha tenido efecto en la aprobación del presidente. Y el que no me cree, pues observe la última encuesta de IPSOS-Apoyo. Esta encuesta ratifica que, aunque muchos economistas se frotan los ojos, pues no entienden tanto crecimiento con tan baja inflación, el ciudadano promedio desaprueba la gestión de García (75%), debido a la subida de los precios (63%). OK, el desempeño es relativamente (y aquí la palabra clave es RELATIVAMENTE) bueno (qué tanto puede sostenerse, lo discutimos después) pero está deslucido a ojos del pueblo peruano.

5. Realmente citable: "Es cierto que la inflación afecta más los pobres, pero no es por, como ben dice, el aumento de los precios; sino porque los pobres no tienen cómo sustituir esos alimentos IMPORTADOS por alimentos alternativos"

La inflación afecta a los más pobres, y sí es por el aumento en los precios de los alimentos. Y porque ellos destinan casi la integridad de sus ingresos a comprar comida. Evidentemente, la razón detrás del malestar es la inelasticidad (después de todo, si los bienes fueran tuvieran sustitutos perfectos, los incrementos en precios no importarían, cero efecto-ingreso...). Para mayor información, se pone de referencia las recientes encuestas antes mencionadas.

El espacio queda corto. Les agradezco, nuevamente, a todos el tiempo que se toman en visitar este blog, haciéndolo el espacio de discusión alturada en el que se ha convertido.

(Debido a una sobrecarga academico-laboral, recién durante el PRÓXIMO fin de semana me encargaré del tan exigido post sobre la política de metas explícitas de inflación; y revisaré los comentarios, si es que los hubiera. Hasta entonces.)

martes, 2 de septiembre de 2008

Chile nos llama "boom latinoamericano"

Tampoco es LA noticia. En la revista DOMINGO de El Mercurio, Chile le hace un extenso reportaje a los booms (literario, musical, gastronómico, productivo, inflacionario, creativo, etc.) que son parte de la historia reciente de nuestro país.


Este es el texto introductorio:
"Nuestro vecino vive un momento único: su economía crece casi 10 por ciento anual, sus exportaciones se disparan, la prensa internacional alaba a sus nuevos escritores, las revistas de viajes recomiendan sus encantos, desde el salvaje Amazonas hasta la refinada nueva gastronomía limeña. Por eso fuimos hasta allá. Para descubrir cómo viven los peruanos su minuto de gloria." (las negritas son mías)

El artículo completo aquí.

lunes, 1 de septiembre de 2008

The siembra-tu-lechuga mechanism

MÁS DE LA INFLACIÓN
Lamento haberme ausentado por tantas semanas, pero lo que están a punto de leer realmente ameritaba hacerse un tiempo para postear.

Ya decía yo desde hace unos meses, que la inflación sería la vedette del año. Que, en mi opinión, se han tomado medidas un tanto desesperadas como la baja de aranceles, y la venta de pescado a sol en Semana Santa. Que García y los ministros han hablado de y tratado a la inflación cuando les ha dado la gana, y sin mayor sustento técnico. Y, por último, que todo ello era inadecuado, pero que "bueno, al fin y al cabo muestran la (desgraciadamente) inherente parte político-populista que campea en la manera de gobernar del aprismo.

Sin más que decir, procedo a citar al diario El Comercio:

"Hay que llamar la atención sobre las recientes declaraciones del presidente del Banco Central de Reserva, Julio Velarde, quien, entre otras cosas, pidió a los ciudadanos más pobres sembrar hortalizas en los techos de sus casas para encarar la inflación"

Bueno, qué se puede decir. Del mecanismo de metas de inflación al mecanismo de siembra-tu-lechuga hay una gran diferencia. Quizás deba ser tan generoso, como lo es el Comercio, y llamar a dichas declaraciones un "traspié verbal"; pero siendo Julio Velarde quien es, y teniendo el cargo que tiene, pues no deja de ser desconcertante y en gran medida preocupante.

¿Qué tanta cosa con la inflación?
¿Por qué hablamos tanto de la inflación? A mi parecer, por dos motivos principalmente. En primer lugar, porque ha comenzado a deslucir el desempeño macroeconómico de nuestro país. Que la inflación esté controlada no es noticia, que la inflación se salga del rango meta que el mismo Banco Central se pone sí lo es. Tampoco es que la inflación esté en los dos dígitos, pero el Gobierno se pronuncia tanto acerca de ella pues comprende que su imagen se ve dañada.

El segundo motivo es que la inflación es, digamos, el impuesto más desigual de todos. Los precios suben para todos; y con las características que tiene la inflación que padecemos actualmente (una inflación básicamente de alimentos de primera necesidad) son los pobres quienes se ven más perjudicados. Esto trae descontento social y ya no son sólo las cifras las que son feas, sino también la situación real de la gente. La inflación contribuye, entonces, a profundizar las desigualdades de nuestro país. Y digamos que la realidad peruana no está para eso; sino -más bien- para todo lo contrario.

¿A sembrar hortalizas?
Y ¿por qué son preocupantes las declaraciones de Velarde? Porque hasta un estudiante de introducción a la macroeconomía puede dar una mejor respuesta. No estoy desestimando su gestión. No estoy diciendo que no esté preparado para el cargo. Simplemente estoy diciendo que el mecanismo de siembra-tu-lechuga no sirve. No es viable y, además, no es ni serio ni (lo más importante) técnico. Aquí y en la China, un presidente del BCR debe tener cautela con sus declaraciones.

¿Será que Velarde cree en la falacia de la composición? Y sabe que quizás si una persona siembra sus hortalizas no pasará nada con el nivel de precios, pero quizás si tooooodos sembramos hortalizas, algo pasará con los precios (1). Quizás acaba de inventar un nuevo mecanismo para combatir la inflación que saldrá en los libros de texto, uno superior al inflation-targeting mechanism: el siembra-tu-lechuga mechanism. Soberbio...

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(1) Es broma (no debería aclararlo, pero bueno). Si todos nos pusieramos a sembrar hortalizas, incurriríamos en numerosos costos de transacción, y ocuparíamos tiempo en algo en lo que no estamos especializados. Las pérdidas serían cuantiosas. Todo para comer una ensalada.