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miércoles, 11 de febrero de 2009

Carnaval sin gracia

Para aquellos que leen desde otros países, procederé a explicar BREVEMENTE cómo son los carnavales en Lima. Consisten en que -en especial los fines de semana- uno anda caminando por las calles limeñas, va a comprar el pan, se le antojó un helado, está sacando a pasear al perro, quizá acompañando a la abuela al otorrinolaringólogo y ¡zas!, te cae un globo lleno de agua. Con suerte y está bien inflado y revienta, porque sino simplemente quedarás noqueado y el coqueto globo marca Payaso rebotará en la acera.

Ya en lo que uno llama su barrio, los vecinos suelen vacilarse echándose baldazos de agua reiteradas veces. Una extraña diversión que parece concluir cuando los vecinos se dan cuenta de que ya han mojado suficiente las calles (y a la vecina) y descubren que es hora de turnarse para meterle sendas escobilladas a las calles y barrer así el líquido elemento.

¿Por qué se juegan carnavales?
La gran pregunta es cómo así se juegan carnavales. Más bien, reformularía yo, cómo así se dan el lujo de despilfarrar el agua en esta refrescante, lúdica y algo sosa actividad, siendo que además los carnavales se juegan de la manera anteriormente expuesta en los distritos de estrato medio/bajo.

El precio del agua
Sedapal -la empresa de agua en Lima- factura del siguiente modo (es al 2007, ha variado):


Por si no se aprecia -o entiende- básicamente la tarifa consta de un cargo fijo y uno variable que depende del volumen consumido por el hogar. A mayor consumo, mayor es la tarifa que debe aplicarse a los metros cúbicos adicionales, estableciendose cinco rangos de consumo en esta estructura tarifaria escalonada.

Si la tarifa crece con el consumo, ¿por qué la costumbre de mojar a diestra y siniestra en febrero -mes, además, de mi cumpleaños: lo sé, a nadie le importa- sigue proliferando tanto en la capital?

Fácil, porque aún cuando la tarifa crece con el consumo, muchas viviendas en la capital no pagan lo que efectivamente consumen. ¿Morosos? ¿Evasores? ¿Clandestinos? Ninguna de las anteriores. De hecho, ni siquiera Sedapal sabe cuánto consumen estos usuarios, debido a que no cuentan con un micromedidor (el aparatito que dice cuántos metros cubicos consumió la vivienda).

¿Cómo se les factura, entonces a estos individuos? Se les imputa un consumo, una asignación de consumo. Es decir, les dicen, tú consumes 12, 20 ó tantos metros cúbicos. Y eso es lo que pagan. Claro, podría ser que consuman por debajo de la asignación. Pero también, como en casos de carnavales, que excedan largamente su consumo imputado, favoreciendo el despilfarro de un recurso cada vez más caro y escaso.

La buena noticia -bueno, no para usted, señor que gusta de exhibir sus rollizos mofletes cuando moja pícaramente a la vecina- es que la micromedición aumentará en Lima en los próximos años. La gente pagará lo que efectivamente consumo y quizás en un año jugarán carnavales, pero después de recibir la factura de febrero se les quitará la gracia. A ver si así. Lo siento, el calor me pone de mal humor.

La micromedición de los hogares limeños conectados a la red de Sedapal ascendió al 64,4% en el 2006. Se proyecta que en 5 años ésta se eleve hasta el 85%. En algunos distritos, las cifras son citables: Carabayllo (de 60 a 83%), Carmen de la Legua (de 11 a 39%), Independencia (de 3 a 23%), Comas (de 40 a 68%), Ate (de 53 a 77%), La Victoria (de 77 a 92%), Puente Piedra (de 23 a 78%), y un laaargo etcétera.

2 COMENTA AQUÍ !:

Gustavo dijo...

Uno de los principales problemas mundiales es la escases de agua, incluso muchos dicen que las proximas guerras seran por la falta de agua, un ejemplo: en nuestro pais existen 94 conflictos por la utilizacion del agua y aqui muchos desperdiciandola sin son ni ton.
Saludos desde el Punto Contable.

Anónimo dijo...

Comparto tu mal humor, ja! pero es q este juego hasta ahora no lo entiendo. Este año he visto decrecer el número de personas con chisguetes, globos, baldes, tubos (esos como chisguetes gigantes), mangueras y todo lo q sea capaz de expulsar agua a grandes cantidades; creo q por el afán de las municipalidades de evitar este "juego" ya q ahora te pueden detener y cobrar una multa x realizarlo. Sin embargo, todavía existe un número grande q arrastran la costumbre desde sus tatatarabuelitos (hasta reportajes dominicales les dedican un espacio grande), que han convertido al juego como una actividad necesaria dentro de la comunidad (barrio). Algunos de estos vecinos todavía no poseen una conexión de agua potable y el camión cisterna en febrero reparte agua para carnavales, es más ya no es necesario descargarlo, directamente de este puedes jugar! Acaso no saben q el agua está escaza?? Es q como le haces entender a un país que el agua se está agotando a nivel mundial, si Susana Pinilla va al Puericortorio a jugar con los niños este tradicional juego. Puede sonar a q exagero, pero no podemos seguir esta costumbre y menos transmitirla a los niños.
Claudia García